La inminente transformación del sistema de partidos y la crisis del bipartidismo

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La prolongada crisis del bipartidismo, agudizada con el golpe de Estado de 2009, parece decantarse hacia una irremediable modificación del sistema de partidos, con la fuerte presencia de nuevas fuerzas emergentes y el posible resquebrajamiento del bipartidismo tradicional. Este es el principal hallazgo de esta Tercera Encuesta de Opinión Ciudadana del Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD).

Esta encuesta, levantada del 1 al 20 de febrero, muestra también que los viejos liderazgos de los partidos históricos cuentan con bajos niveles de aceptación, en tanto lideres y lideresas emergentes captan la mayoría no solo de las simpatías, sino también de las intenciones de voto, recrudeciendo la crisis del bipartidismo.

Como es habitual, el objetivo de las encuestas de CESPAD es indagar la evolución de las percepciones ciudadanas acerca de temas como la satisfacción con la democracia, valoración de la gestión gubernamental de Porfirio Lobo Sosa, la confianza en las instituciones, el espectro político-ideológico de los ciudadanos y ciudadanas, la intencionalidad del voto hacia los partidos, y la aceptación y simpatías de las personalidades sociales y los candidatos políticos potenciales.

Tras un segundo año de gobierno de Porfirio Lobo, en el marco del Acuerdo de Cartagena, la polarización política se ha atenuado y asistimos a una relativa normalización de la vida política y social del país. La encuesta muestra que este contexto ha levantado expectativas de mejoría en la situación socioeconómica para ciertos sectores sociales. Pese a ello, la ciudadanía en general percibe un país más bien en retroceso y un gobierno que sigue siendo ineficaz en solucionar los problemas fundamentales del país.

En consecuencia, persiste el desencanto con la democracia y el debilitamiento de la confianza ciudadana en sus instituciones. En el marco de la presente crisis policial y del sistema de justicia, la institución policial ―revela la encuesta― presenta los mayores niveles de desconfianza de la ciudadanía, desplazando a los partidos políticos.

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