¿Alianza para obtener votos o para luchar? La inscripción de JOH y el doble juego de la “Oposición”

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Por: Tomás Andino.

En diciembre pasado JOH logró inscribirse para participar en las elecciones primarias y generales de 2017, en abierto desacato a la Constitución de la República. Este logro del gobernante es una derrota política del Pueblo hondureño y en especial del pueblo indignado. Tal desenlace tiene responsables con nombre y apellido. Destacan en primer lugar los líderes de la llamada “oposición política”. Salvador Nasralla inicialmente sorprendió con declaraciones mediáticas, llamando a “salir a las calles”, pero todo se quedó en fanfarronadas que nunca puso en práctica; después se descubrió que había negociado con JOH un cargo en el Instituto de Acceso a la Información Pública, por lo menos. Por otro lado, dirigentes del PINU, del Partido Liberal (como Enrique Ortez Colindres), y algunas corrientes de LIBRE (como Rasel Tome) dejaron atrás sus llamados a la “desobediencia civil” para ilusamente pedir a la cúpula de las Fuerzas Armadas –la misma que dio el Golpe de 2009– que “defiendan la democracia”; se han quedado con los colochos hechos porque, obvio, la cúpula militar es la principal aliada de JOH.

Pero la cúpula del Partido LIBRE es la que más se ha acercado a las posiciones del gobernante y, por tanto, ha sido la más oportunista: Desde un inicio no tuvieron vergüenza en coincidir con JOH en defender el “derecho” a la reelección, con la diferencia que lo hacían demandando un plebiscito; era obvio que tal mecanismo nunca prosperaría en el Congreso ni en la Corte Suprema porque en el primero la oposición no tiene los números necesarios para aprobarlo, y en la segunda, sus magistrados todos son borregos de JOH. La dirigencia de LIBRE siempre lo supo y, sin embargo, se negó a exigir el plebiscito sistemáticamente en las calles. Eso significa que fue un planteamiento para venderle un discurso a su militancia, mientras que su real pretensión siempre fue que Mel se postulara para enfrentar a JOH en las urnas. Fue por esa razón, que ni LIBRE ni el FNRP movilizaron seriamente a sus bases para luchar contra la reelección cuando tenían posibilidades de hacerlo.

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