Escrito por Kevin Isidro
23 de junio, 2025
El 2025 debe leerse, inevitablemente, en clave electoral. La oficialización de candidaturas presidenciales ha activado una maquinaria discursiva que busca instalar temas, emociones y promesas en la percepción de la ciudadanía desde ahora. La cobertura mediática y los discursos partidarios han generado un escenario polarizado, donde la narrativa anticorrupción sirve como bandera de legitimación y se priorizan aspectos procedimentales del proceso electoral, garantías de transparencia y disputas sobre las reglas del juego.
En este contexto, los problemas políticos de fondo que afectan a las mayorías rurales, indígenas y empobrecidas quedan relegados o completamente ausentes del debate público. Honduras continúa enfrentando conflictos históricos relacionados con el acceso y uso de la tierra y el agua, una alta vulnerabilidad climática, la devastación de ecosistemas estratégicos y una creciente criminalización de quienes defienden los bienes comunes.
A pesar del contexto previo, los tres principales partidos políticos han omitido en sus mensajes oficiales cualquier referencia sustantiva a la política agraria, la protección ambiental o los derechos territoriales. Este análisis identifica las ausencias en la narrativa electoral respecto a una agenda agraria y ambiental, crucial para el futuro del país. Además, advierte que la omisión de estos temas limita las opciones de políticas públicas inclusivas y dificulta la construcción de un proyecto de nación que asegure justicia social y ambiental en un contexto local y global.
Una crisis agraria y ambiental que persiste
En Honduras, la cuestión agraria y ambiental es uno de los núcleos históricos de la conflictividad social y política del país. En las últimas décadas, regiones como el Valle de Sula y el Valle del Aguán han sido escenarios recurrentes de disputas por tierras originalmente destinadas a procesos de reforma agraria, que terminaron controladas por corporaciones agroindustriales o sectores privados con fuerte influencia política y conexiones con el sistema judicial.
En el caso del Aguán, este proceso de reconcentración de tierras fue impulsado por la compra masiva, frecuentemente irregular, de predios previamente adjudicados a cooperativas campesinas, generando un patrón de despojo legitimado por resoluciones judiciales, títulos superpuestos y operaciones notariales fraudulentas. Al menos 20 empresas vinculadas al sector palmero operan hoy en la región, muchas de ellas beneficiarias de procesos de titulación cuestionados. A esto se suma la violencia estructural: entre 2009 y 2022, se documentaron más de 150 asesinatos relacionados con el conflicto agrario, en un contexto marcado por la impunidad, la criminalización de la protesta y la militarización del territorio[1].
En la actualidad, estas disputas persisten y se agudizan. Según el informe del CESPAD “Gestionar respuestas estructurales a las conflictividades sociales, el reto del gobierno de Xiomara Castro”, las protestas vinculadas a la tierra y los recursos naturales fueron la principal causa de conflictividad social en el país entre febrero de 2022 y diciembre de 2023, concentrando 275 de las 710 acciones de protesta registradas en ese período, casi el 39% del total nacional[2]. Estas demandas incluyen la legalización y saneamiento de tierras indígenas y garífunas, el respeto a la consulta libre previa e informada, además de la defensa de los bienes comunes naturales frente al avance del modelo extractivo.
A este panorama se suma la creciente emergencia climática, que afecta de forma particular al territorio hondureño. Según el Climate Risk Index 2025 de Germanwatch, el país se ubica entre los tres más afectados del mundo por fenómenos meteorológicos extremos entre 1993 y 2022, junto a Dominica y China. La clasificación se basa en impactos humanos y económicos, en la cual Honduras obtuvo una puntuación superior a 29.5 puntos, reflejo de eventos como huracanes, inundaciones, sequías prolongadas y deslizamientos que han dejado daños masivos en infraestructura, cultivos y vidas humanas. Además, el informe categoriza al país dentro de las naciones expuestas a “eventos inusualmente extremos”, una señal de alerta estructural[3].
Pese a la gravedad y persistencia de estos desafíos, los discursos y plataformas políticas de los partidos en contienda no han integrado de forma sustantiva esta agenda. La falta de propuestas concretas en materia agraria y ambiental, que incluya la situación de las tierras en disputa, la criminalización de personas defensoras y la urgencia de una transición ecológica justa, reflejan una desconexión con las realidades rurales y una renuncia tácita a enfrentar a los grupos de poder que históricamente han controlado el territorio y sus recursos históricamente.
La crisis agraria y ecológica no es un tema colateral: es un campo estratégico de disputa por el futuro del país. Su exclusión del debate político revela la superficialidad y los límites de nuestra democracia.
A estas alturas del proceso electoral, con el cronograma en marcha, ninguno de los tres partidos más grandes de Honduras ha presentado un plan de gobierno completo y estructurado. Giovanni Sartori advierte que “un partido político debe presentarse a elecciones con un programa que articule intereses, canalice demandas sociales y haga posible la rendición de cuentas una vez en el poder”.
Sin embargo, la ausencia de estos documentos limita la evaluación de candidaturas más allá de sus discursos y promesas. En el caso hondureño, hasta ahora, Salvador Nasralla (Partido Liberal), Rixi Moncada (LIBRE) y Nasry “Tito” Asfura (Partido Nacional) NO DISPONEN de un documento oficial con objetivos claros, cronogramas o mecanismos de financiamiento. Esta carencia, en pleno periodo de campaña, hace que la ciudadanía solo pueda valorar las propuestas a partir de declaraciones públicas, slogans y apariciones mediáticas, en lugar de propuestas estructuradas y verificables.
Frente a este vacío, este análisis se centra en los discursos de campaña recientes, con el fin de identificar sus prioridades discursivas, sus omisiones programáticas y las formas en cómo cada candidatura construye su narrativa electoral. Sin planes de gobierno formales, el discurso se convierte en la principal herramienta para entender sus propuestas, sus imaginarios de país y sus límites
Análisis del discurso político: ¿qué dicen y qué no dicen?
A continuación, se presentan los segmentos de las propuestas esbozadas públicamente por los candidatos a la presidencia, de las cuales se deslindan:
- Salvador Nasralla – Partido Liberal de Honduras (PLH)[4].
- “Lo que falta en Honduras es empleo. Yo voy a generar empleo. ¿Cómo lo voy a generar? A través de volver al campo. Honduras era el granero de Centroamérica. Yo sé cómo volver al campo. Yo sé cómo llevar a la SAG al interior del país, que es donde están las tierras productivas y los terrenos fértiles”.
- “Yo voy a realizar grandes obras de infraestructura. Voy a unir el puerto de Amapala con tierra firme. La carretera de Trujillo a Puerto Cortés, para desarrollar la playa… y voy a hacer el ferrocarril interoceánico que quieren realizar, que no lo han empezado. Lo vamos a empezar”.
- “A los técnicos que se han graduado del Zamorano, del CURLA o en la UNAG hay que llevarlos al campo. A los hermosos y productivos valles: el valle de Jamastrán, de Jesús de Otoro, el Valle de Sula, el Valle del Patuca. “No podemos seguir dependiendo del bono tecnológico”.
- “Hay que sacar a los agricultores de la central de riesgo. Hay que darles los préstamos que se necesitan a tasas bajas, porque así vamos a generar empleo”.
- Cualquiera te dice: “yo voy a generar empleo”. Pero ¿cómo lo vas a generar el empleo? Con la inversión extranjera y la inversión nacional. ¿Cómo? Dándoles las facilidades. Si en Honduras tenés la mano de obra casi más cara de Centroamérica, y tenés casi la energía eléctrica más cara de Centroamérica, tenés que dar incentivos a la gente, a los empresarios, a los inversionistas nacionales y extranjeros. Eso yo sé cómo hacerlo”.
- El desempleo lo tenemos que combatir primero en la agricultura, para que te produzcan los alimentos, porque 9 de cada 10 libras de arroz las traen de Estados Unidos, 7 de cada 10 libras de maíz vienen de Estados Unidos y 1 viene de Guatemala. Nosotros sólo producimos el 20 % del maíz con el que se hacen las tortillas. 5 de cada 10 libras de frijoles vienen de Nicaragua. No tenemos seguridad alimentaria. La carne viene de Estados Unidos. Entonces, si vos ponés a producir a nuestra gente en el campo, vas a bajar el precio de la canasta básica.
- Voy a quitar toda esa burocracia. Si tú querés abrir tu emprendimiento, viene un supervisor y te dice: el permiso de ambiente, el permiso de esto, de lo otro… y tenés que pagar coima. Yo los voy a dejar trabajar un año, y ya que estén instalados, les voy a empezar a pedir esos permisos.
- Los negocios son los que producen empleo, no es el gobierno. El gobierno está muy gordo. Yo no quiero un gobierno gordo. A la gente que está en el gobierno le conseguiremos chamba en muchas empresas nacionales e internacionales que se van a producir con manufactura, en agricultura, en ganadería. Tengo los contactos. Los hoteles, cuando se construya la carretera costera, van a llover los hoteles que se quieran instalar.
- Honduras depende enormemente de los Estados Unidos. Es nuestro socio estratégico comercial, porque el 80 % de lo que nosotros producimos, que es muy poco, lo compran ellos, y el 80 % de lo que nosotros compramos se lo compramos a ellos. Y cuidado, quiero advertir: no vayan a firmar un tratado de libre comercio con China; eso sería gravísimo. Y voy a reanudar relaciones diplomáticas con Taiwán.
Valoración del discurso
Salvador Nasralla presenta una narrativa centrada en la generación de empleo mediante la reactivación del sector agroproductivo, la atracción de inversión privada y la ejecución de grandes obras de infraestructura. Su propuesta se sustenta en una visión tecnocrática del desarrollo y concibe al campo como un espacio subutilizado que debe ser “retomado” por profesionales y técnicos agrícolas formados en instituciones como el Zamorano o la UNAG. Sin embargo, esta mirada omite, por completo, el rol del Instituto Nacional Agrario, los conflictos históricos por la tierra, la desigualdad en el acceso al territorio y el papel que han jugado las comunidades campesinas e indígenas en la defensa de los bienes comunes.
Nasralla se promueve como un gestor que ofrece soluciones prácticas y directas, evitando hacer referencia a leyes, reformas estructurales o derechos colectivos. Por ejemplo, propone eliminar trabas burocráticas para la inversión, incluso permitiendo operar sin permisos durante un año, lo que conlleva riesgos importantes en términos de legalidad, transparencia y control ambiental.
Su rechazo a un “gobierno gordo” revela una visión reduccionista del rol estatal, alineada con postulados neoliberales y “libertarios” que implica que sólo los negocios generan empleo, no las políticas públicas redistributivas o de justicia social.
En cuanto a infraestructura, propone obras como la “carretera costera del atlántico”, la conexión con Amapala a tierra firme mediante ferrocarril interoceánico, pero sin detallar su viabilidad financiera ni impactos sociales o ecológicos. La infraestructura se presenta como símbolo de modernización acelerada, desvinculada de cualquier planificación territorial democrática. Además, su propuesta para combatir el desempleo agrícola omite abordar la reconcentración de tierras y las condiciones precarias de los pequeños productores, demostrando una visión desconectada de la realidad agraria del país.
Finalmente, su postura en relaciones internacionales evidencia dependencia y alineamiento con Estados Unidos, considerado el “socio estratégico” por ser el principal destino y origen comercial de Honduras. Esto justifica su rechazo a acercamientos con China, a la que califica como amenaza, y su respaldo al restablecimiento de relaciones con Taiwán. La propuesta de terminar el bono tecnológico refleja su intención de terminar con los programas de asistencia del gobierno actual.
En resumen, Nasralla prioriza el desarrollo basado en eficiencia técnica y libre mercado, evitando confrontar a los poderes que concentran recursos y bloquean reformas en Honduras. Su enfoque combina tecnocracia sin memoria histórica, eficiencia sin equidad y modernización sin atender las raíces rurales, reforzando un modelo que perpetúa desigualdades estructurales.
A pesar de promover la expansión turística en la costa atlántica mediante una carretera y atracción de inversiones hoteleras, no menciona al pueblo garífuna, ni aborda el incumplimiento de las sentencias internacionales que protegen sus derechos. Esta omisión revela desconexión con sus demandas históricas y con los compromisos internacionales del Estado hondureño. La expansión turística es uno de las principales causas de la usurpación de los territorios garífunas.
Además, a diferencia de otros candidatos, Nasralla no incorpora en su discurso símbolos, historia o ideología del Partido Liberal. Su narrativa se centra en su figura personal, su autoproclamada integridad y su experiencia técnica, lo que refleja su reciente incorporación a la institución política que representa y una débil relación con las bases tradicionales del liberalismo hondureño.
2. Rixi Moncada – Partido Libertad y Refundación (LIBRE)[5]
- Refiriéndose a los alcances de la gestión de Xiomara Castro: “inició el proceso para el respeto de lo público”, “vamos a seguir defendiendo lo público”.
- “En estos seis meses, ellos deben chocar con el pueblo con conciencia; deben chocar con las obras de Xiomara Castro; deben chocar con la juventud vibrante de nuestro partido, pero también deben chocar con los jóvenes a nivel nacional que van por Rixi. Con ellos también deben chocar. ¿Con quién más deben chocar? ¿Quién más los va a detener? El pueblo, el partido, las obras, la juventud… su candidata también los va a detener”.
- “Yo estoy lista, forjada en el yunque de la vida, preparada. Soy del pueblo, soy justicia. Jamás me venderé y siempre los defenderé. Vamos a continuar diciendo: no a las privatizaciones”.
- “Tenemos que tomar decisiones heroicas, y esas decisiones heroicas pasan por no permitir que el neoliberalismo saqueador y corrupto vuelva con sus dos candidatos”.
- “Tenemos que decidir entre la barbarie que representa ese bipartidismo golpista y el socialismo democrático que representa el partido de la revolución… este partido de la solidaridad, que pone al ser humano en el centro de sus políticas”.
- “La primera tarea es garantizar que haya elecciones; la segunda, es la justicia”.
- “La tercera tarea es una deuda con el pueblo hondureño: las consultas populares y la profundización de la democracia. Volver al principio de soberanía popular”.
- “Debemos luchar para que el Congreso Nacional apruebe la Ley de Justicia Tributaria. Los ricos quieren seguir exonerados, quieren que nosotros paguemos los impuestos y quieren vivir de nuestras costillas”.
- “A los migrantes les digo: prepárense para regresar a su patria. A partir del 2026 implementaremos una política para el retorno de nuestra fuerza de trabajo. También iremos al país del norte para pedir el respeto de los derechos de la gente que trabaja de sol a sol en aquella urbe”.
- “Honduras puede desarrollarse, hay capacidad para transformarla. Hay todavía riqueza para transformar nuestro país. Honduras tiene petróleo, y hay que adelantarnos para que esa riqueza no vaya a ser aprovechada y saqueada por los mismos de siempre”.
Valoración del discurso
El discurso de Rixi Moncada construye una narrativa épica que reivindica el proyecto iniciado en el gobierno del Poder Ciudadano dirigido por Manuel Zelaya y retomado por la administración de Xiomara Castro, como una manifestación de la ruptura con las políticas neoliberales y bipartidista del pasado. Se presenta como luchadora forjada en la resistencia popular y la justicia social, apelando a una identidad política emotiva y polarizante.
Su mensaje busca movilizar a una comunidad militante que debe confrontar a los adversarios del proceso de refundación, identificados como “el neoliberalismo saqueador y corrupto” y los “dos candidatos del bipartidismo golpista”. La estrategia discursiva, ante la falta de un programa concreto, intensifica la polarización ideológica mediante narrativas y símbolos que evocan a la lucha de clases.
Sin embargo, aunque defiende los avances del gobierno, Moncada omite abordar temas pendientes del Plan Bicentenario, como reformas legales para una reforma agraria, modificaciones al Código Penal que criminalizan la recuperación de tierras por el movimiento campesino, la reglamentación y respeto del derecho a la consulta previa, libre e informada, el cumplimiento de sentencias internacionales, la protección de territorios indígenas y garífunas, y su autonomía.
Reconocer estas deudas implicaría admitir algunos límites del actual gobierno, lo que podría ser electoralmente arriesgado. Sin embargo, esta omisión debilita la credibilidad de su propuesta refundacional ante los sectores que luchan por la tierra y los derechos territoriales.
Desde una perspectiva programática, Moncada enuncia principios generales en defensa de lo público y la soberanía popular, pero carece de propuestas concretas, salvo en la Ley de Justicia Tributaria y la mención de una política para promover el retorno de la fuerza de trabajo migrante. Temas clave como la transición energética, la crisis climática o los conflictos socioambientales no son abordados.
Uno de los pocos puntos en su discurso, relacionado con la gestión de bienes comunes y desarrollo es la intención de posicionar al Estado como actor principal en la exploración y explotación petrolera. Sin embargo, no hace referencia a la necesidad de fortalecer las normativas ambientales, mecanismos de consulta previa o salvaguardas para proteger los territorios y derechos comunitarios. Esta omisión es preocupante, dada la historia de violaciones sistemáticas a los DESCA en Honduras.
Su referencia a “consultas populares” como herramienta democrática queda en lo discursivo, apoyada en una retórica de indignación y confrontación con las élites económicas, sin ofrecer propuestas concretas para reformar las bases del modelo de desarrollo. En suma, el discurso de Moncada apela a la refundación, la justicia social y al antagonismo al modelo neoliberal, pero carece de propuestas sustantivas en temas claves como la política agraria, el cambio climático o el ordenamiento territorial. Más que un plan de transformación, su narrativa consolida el discurso oficialista reforzada en la polarización ideológica.
3.Nasry Asfura – Partido Nacional de Honduras[6]
- Sobre los resultados de las elecciones internas de marzo de 2025: “Dimos un gran resultado como partido, mostramos fortaleza”.
- “El Partido Nacional ha impulsado las grandes transformaciones de nuestro país: luchamos por la paz, desarrollamos infraestructura, productividad, salud, educación, llevamos energía eléctrica a cada comunidad remota, impulsamos programas de asistencia social, que han sido respuestas claras al respeto de la dignidad humana”.
- “En Honduras existen leyes, instituciones y derechos reconocidos, porque el Partido Nacional puso la piedra angular del Estado”.
- “Nuestro reto es inmenso, pero también nuestras convicciones, principios y valores para poder gobernar Honduras y hacerla más grande, porque Honduras necesita orden, estabilidad, inversión, seguridad y empleo”.
- “Mi silencio no es ignorancia, mi gentileza no es debilidad. Ustedes me conocen bien: no divido, no confronto, en mi corazón no tengo odio. Honduras está cansada de eso. Vengo a trabajar, a servirle a la gente, a resolver problemas”.
- “Las necesidades y los problemas de un pueblo no se combaten con discursos; se resuelven con obras, trabajo, sudor y amor. Ya lo he demostrado. Mis propuestas están orientadas a generar oportunidades de trabajo, promoviendo la inversión nacional y la inversión extranjera”.
- “Al sector productivo, a los emprendedores que luchan día a día, que con su esfuerzo llevan el sustento a sus familias y desarrollan el país: aquí tienen un aliado. Juntos vamos a transformar Honduras”.
- “El futuro de Honduras no se construye desde una oficina. He recorrido todo el país, escuchando a la gente, conociendo sus necesidades, y a veces son soluciones tan sencillas que marcarían una gran diferencia”.
- “Creemos en los valores que sostienen nuestras familias, en la patria, porque la llevamos en el corazón. Es hora de liberarnos del miedo, del abandono y del engaño. Esa es nuestra bandera”.
Valoración del discurso
Nasry Asfura presenta un discurso nostálgico, destacando a su partido como el creador del Estado hondureño moderno. En su narrativa, el Partido Nacional impulsó “las grandes transformaciones del país” y sentó las bases de leyes, instituciones y derechos ciudadanos.
Este tono fundacional busca reposicionar al partido como un pilar histórico, contrastando con un presente caótico y en crisis. Así, legitima el ahora en una memoria selectiva de logros y estabilidad, omitiendo crisis institucionales, casos de corrupción y violaciones de derechos humanos durante las administraciones nacionalistas recientes.
A nivel personal, Asfura intenta proyectar una imagen serena, pragmática y conciliadora. Se presenta como un político que “no divide ni confronta”, promoviendo una lógica centrada exclusivamente en el hacer, donde la acción reemplaza a la deliberación y se eluden las causas estructurales de los problemas.
Frases como “mi silencio no es ignorancia” refuerzan su imagen de un gestor que actúa desde experiencia, no desde la palabra. Sin embargo, su discurso carece de propuestas claras, ya que sus menciones a inversión, empleo y estabilidad no abordan soluciones específicas para problemas como la pobreza rural, la concentración de tierras o la crisis ecológica.
El fondo ideológico de su discurso se basa en los valores tradicionales como, familia, trabajo, patria. Como otros líderes conservadores invoca los “valores que sostienen nuestras familias”, para evitar temas incómodos sobre derechos sexuales o diversidad cultural.
Asfura también enfatiza la figura del emprendedor, dirigiéndose a quienes quedaron fuera del crédito y la protección social, sin ofrecer propuestas concretas. Promete que “ya lo ha demostrado” con obras pasadas, pero sin definir estrategias futuras.
Una estrategia retórica clave es su promesa de “hacer a Honduras más grande”, una expresión que evoca el Make America Great Again (MAGA), de Donald Trump. Apela al orgullo nacional y la nostalgia, pero sin compromisos claros, desplazando la discusión hacia símbolos en lugar de propuestas estructurales.
No sorprende que el PNH no aborda temas agrarios, ambientales y climáticos. En un país con conflictos territoriales, cambio climático y deterioro de recursos, su silencio sobre estas cuestiones evidencia una desconexión con las realidades rurales y con sectores vitales que requieren atención urgente en justicia ambiental y la soberanía alimentaria.
El discurso de Asfura se basa más en una construcción simbólica del partido que en propuestas concretas. Aunque promete empleo, inversión y orden, carece de diagnósticos, prioridades sectoriales o planes estructurados.
Esta estrategia, centrada en la imagen y las emociones, prioriza la recuperación del prestigio partidario sobre la formulación de un proyecto político coherente y enfocado en las necesidades sociales del país.
A manera de conclusiones, estas son las grandes ausencias en los discursos
- Las campañas electorales evidencian una alarmante ausencia de propuestas sustantivas en temas clave como agricultura, derechos indígenas y garífuna, y medio ambiente. Los candidatos omiten garantizar los derechos de las comunidades originarias, la consulta previa, la protección a defensores ambientales y la reforma agraria, lo que refleja una desconexión con las demandas históricas de las mayorías rurales y territoriales.
- Los candidatos omiten abordar la protección de ecosistemas, la conservación ambiental, en un contexto de crisis climática. Esta omisión profundiza la vulnerabilidad social y ecológica del país. Aunque algunos candidatos mencionan un rol estatal en recursos como el petróleo, no ofrecen garantías claras ni propuestas para fortalecer marcos normativos ni derechos territoriales.
- La falta de agendas programáticas revela una omisión grave que impide la construcción de compromisos con sectores históricamente marginados. La superficialidad de los discursos limita la participación informada, refuerza el abandono histórico de las comunidades campesinas, indígenas y garífunas, y favorece la perpetuación de estructuras de poder que generan desigualdad y conflicto.
- En el plano institucional, la ausencia de planes de gobierno claros debilita la democracia, reduciéndola a una competencia vacía de contenido, centrada en polarizaciones y liderazgos carismáticos o repudiados. Esto limita el debate público y perpetúa la exclusión y el despojo de muchas comunidades.
Aún hay oportunidad en el calendario electoral para que los candidatos presenten propuestas concretas, integrales y con enfoque de derechos, que fortalezcan la democracia y permitan a la ciudadanía ejercer un voto informado. Es fundamental exigir compromisos en los temas críticos para avanzar hacia una democracia más sustantiva y justa.
Descargue PDF aquí:Análisis Semanal
[1] Irías, G. (2023, septiembre). Conflicto agrario en el Aguán: Causas estructurales, características de la disputa social y nuevo enfoque para una salida democrática. Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD). https://cespad.org.hn/wp-content/uploads/2023/11/Conflicto-Agrario-en-el-Aguan-WEB-1_compressed.pdf
[2] Irías, G. (2024). Gestionar respuestas estructurales a las conflictividades sociales, el reto del gobierno de Xiomara Castro (Informe No. 1). Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD). https://cespad.org.hn/wp-content/uploads/2024/03/Conflictividad-1-IMPRESION-3-1.pdf
[3] Adil, L., Eckstein, D., Künzel, V., & Schäfer, L. (2025). Climate Risk Index 2025: Who suffers most from extreme weather events? Germanwatch. https://www.germanwatch.org/sites/default/files/2025-02/Climate%20Risk%20Index%202025.pdf
[4] Televicentro. (2025, marzo). Salvador Nasralla plantea sus propuestas para ganar … [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=7CLyiqt1Jtk
[5] HCH Televisión Digital. (2025, mayo). Asamblea General de LIBRE ratifica candidatura presidencial de Rixi Moncada [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=-wahO5Jm7hc
[6] Pulso Directo. (2025, mayo). Presentación de Tito Asfura en convención nacional del Partido Nacional [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=aFgDWnwCh9Q