Escrito por René Estrada
Las elecciones generales en Honduras se acercan, pero el camino hacia las urnas está lleno de incertidumbre y «deudas» pendientes. A pesar de los pocos meses que faltan para que los hondureños elijan a sus nuevos líderes, el proceso electoral ha sido cuestionado por una serie de problemas no resueltos desde las elecciones primarias. Un informe reciente del Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD) señala cuatro áreas críticas que necesitan atención inmediata: la logística y el transporte del material electoral, la capacitación de los representantes de las Juntas Receptoras de Votos (JRV), y la depuración y confiabilidad del padrón electoral.
El Consejo Nacional Electoral (CNE), por su parte, también enfrenta riesgos estructurales que, de no ser abordados, podrían profundizar la inestabilidad democrática en el país. Problemas como las inconsistencias en el padrón electoral, la falta de capacitación de los miembros de las JRV y la vulnerabilidad en la entrega del material electoral persisten.
Por eso, a pocos días de que comience el periodo de proselitismo y campañas electorales, resulta importante retomar el análisis que realizó el CESPAD en el informe intitulado “¿Legitimidad en juego? Desafíos y propuestas para las elecciones 2025 en Honduras”, para valorar en qué condiciones inicia esta nueva etapa del proceso electoral y qué implicaciones tendrá la no resolución de las áreas críticas y los factores en los comicios del 30 de noviembre.
Un proceso con deudas pendientes
De acuerdo con el informe del CESPAD, existen riesgos estructurales que amenazan el proceso electoral y que de no resolverse podrían profundizar la incertidumbre democrática en el país.
Para Osiris Payes, autora del informe, el país se encuentra en un punto de quiebre que “puede definir la calidad y legitimidad del proceso electoral en Honduras”. Sin embargo, la abogada y asesora del CESPAD, reitera que todavía es posible realizar las acciones correspondientes para que el 30 de noviembre las y los hondureños ejerzan el sufragio con confianza.
Aunque los temas mencionados no han tomado mayor relevancia en el debate público, deben resolverse de manera urgente. Por eso, se vuelve fundamental analizar esos cuatro aspectos.
El padrón electoral
De acuerdo con el informe del CESPAD, en el mes de junio el Consejo Nacional Electoral presentó un listado de 6 millones, 378 mil, 256 personas habilitadas para votar. De esta cantidad, 436 mil 77 personas se encuentran en el extranjero. Sin embargo, este padrón electoral presentó inconsistencias en distintos niveles y se denunció públicamente que más de 250 mil hondureños que residen en Estados Unidos no tienen su Documento Nacional de Identificación (DNI) debido a una retención por parte del Registro Nacional de las Personas.
Estos obstáculos en el proceso, de acuerdo con Payes, generan una percepción de “inestabilidad en las primeras etapas del proceso” porque revelan la poca sinergia que hay entre las instituciones para resolver estos problemas. Pero, también plantean un reto para los organismos estatales, los que tienen la obligación de garantizar que el padrón no presente inconsistencias.

Payes considera que, si las autoridades no solucionan estas deficiencias de forma rápida, se corre el riesgo de excluir a más de 200 mil votantes radicados en el extranjero, que no cuentan con su Documento de Identificación Nacional (DNI). Esto significa que se podría limitar el derecho de los votantes nacionales a ejercer el sufragio por no estar correctamente censados y no tener su DNI.
La entrevistada recomienda que se priorice la revisión y corrección del padrón electoral, que se acelere la entrega del DNI en el extranjero y, en caso de ser necesario, se habiliten documentos alternos de identificación.
Capacitación de los miembros de las JRVs
De acuerdo con la analista del CESPAD, uno de los grandes problemas que se registró en el proceso de elecciones primarias e internas fue que los miembros de los organismos electorales no estaban correctamente capacitados en el uso de los sistemas digitales. Por eso, es sumamente preocupante que no se está garantizando la capacitación de estos representantes para las elecciones generales. Es decir, se están repitiendo los errores en los que se incurrió durante las elecciones primarias e internas.
Según Payes, que el CNE no capacite directamente a las y los integrantes de los organismos electorales y que se delegue esta obligación a los partidos políticos, permite mucha improvisación y obstaculiza una correcta evaluación, certificación y seguimiento de los procesos de formación. Además de que no se garantiza que los representantes ante las mesas, estén debidamente capacitados.
Esta situación representa diversos riesgos, según el CESPAD:
- Que la no publicación del modelo de capacitación impida verificar su existencia, estructura metodológica y el grado de implementación. Esto socava la transparencia y limita el control ciudadano y partidario.
- Que las capacitaciones se realicen sin conocerse con certeza quiénes serán finalmente las personas acreditadas, abre la posibilidad de que quienes fueron capacitados no participen y que quienes resulten acreditados no hayan sido formados.
- Que persistan los mismos vacíos normativos y operativos de marzo: no hay garantía de supervisión, evaluación ni acreditación efectiva. Esto podría traducirse, nuevamente, en la repetición de simulacros insuficientes, descoordinación técnica o errores operativos el día de la elección.
Para el centro de pensamiento, estos riesgos son evitables y por eso se recomienda hacer público el modelo con el cuál se realizarán las capacitaciones; que se establezca una base de datos pública que permita conocerse quiénes serán los representantes en las mesas electorales. También, que el CNE retome su rol y evite la delegación a los partidos.
La logística electoral
El CESPAD advierte que los plazos que el CNE estableció para la entrega de materiales es un riesgo que podría generar que “se vuelva a caer en imprevistos y descoordinaciones”. También, la organización sostiene que es preocupante el hecho de que no se han definido fechas intermedias ni públicas para la aprobación de rutas, la validación de inventarios o distribución por municipio porque evidencia falta de interés por parte de las autoridades responsables.
Según el análisis de Payes, la resolución en torno a los asuntos relativos a la logística electoral, particularmente con la entrega de los materiales, es una de las principales deudas pendientes que tiene el Consejo Nacional Electoral.
En este contexto, es importante tener presente que la entrega de las maletas electorales fue un fracaso en los municipios del Distrito Central y San Pedro Sula porque hubo dos centros de votación que nunca los recibieron. También, hubo retrasos durante muchas horas en otros centros de votación, durante las elecciones primarias e internas del 9 de marzo.
Según la asesora jurídica del CESPAD, “lastimosamente es muy probable que se repitan los hechos debido a que los plazos que el CNE está contemplando para la entrega de los materiales electorales son muy cortos. Citó como ejemplo, el hecho que, según la información oficial, la entrega y movilización del material electoral comienza apenas 10 días antes de las elecciones generales y esto puede ocasionar que no se cumpla con la entrega a tiempo.
La urgencia de resolver los problemas
El CESPAD recomienda que el CNE publique un plan logístico integral, que incluya rutas, responsables, tiempos estimados de entrega y mecanismos de verificación por municipio, al menos 30 días antes de las elecciones. Y, más importante, “que se cree una unidad técnica de supervisión logística con capacidad operativa real, encargada de monitorear en tiempo real la distribución del material y activar alertas tempranas”, sugiere Payes.
Considerando que el proceso electoral está entrando en su fase final, es urgente que el Consejo Nacional Electoral y otras instituciones vinculadas, le resuelvan a la ciudadanía los problemas pendientes, sugiere el informe.
En un ambiente de tanta polarización, es vital que la planificación y la organización de las elecciones genere confianza en la ciudadanía. Sin duda, son grandes los retos que el proceso electoral tiene con la ciudadanía, pero, como reitera el CESPAD en su informe, “todavía hay tiempo de corregir los errores, generar confianza y la ciudadanía, y sobre todo, que el CNE regrese a su carácter técnico”.