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La falta de agua es una crisis que profundiza la desigualdad entre hombres y mujeres en Honduras

Escrito por René Estrada

De acuerdo con organizaciones internacionales, aproximadamente 7,5 millones de personas en Honduras no tienen acceso al agua potable y 5 millones no tienen saneamiento seguro en el país. Aún más preocupante, la organización Water for the People indica que el 90% de los conflictos ambientales en el territorio hondureño están relacionados con problemas del agua.

Pero, este problema no afecta a hombres y a mujeres por igual. De acuerdo con un informe de la UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mujeres se encargan de recogerla en 7 de cada 10 hogares sin agua corriente. Esto profundiza las desigualdades de género en relación relacionadas con el acceso al agua potable, saneamiento e higiene en los hogares.

Estos problemas forman parte de un fenómeno denominado estrés hídrico, una condición en que la demanda de agua excede la cantidad disponible o cuando la calidad es insuficiente para satisfacer las necesidades de las personas.

Pero para el Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD), este problema tiene características más allá de la falta de agua o de la mala calidad, porque este suceso aumenta las desigualdades sociales y de género, impacta directamente en la niñez, y perpetúa la pobreza por que limita las oportunidades educativas y laborales de las mujeres.

A partir de esta premisa, el centro de pensamiento presentó el documento de análisis “Estrés hídrico en mujeres de El Corpus: una aproximación desde la ecología política”, que profundiza en la manera en la cual las mujeres de este municipio minero y agrícola del sur del país, le hacen frente a esta histórica problemática.

Un problema de todos los días

Ahora podemos conseguir el poquito de agua… como mujeres tenemos que buscar a dónde lavar la ropa, a dónde estará ese poquito de agua que no está contaminada”, sostuvo una de las mujeres participantes del grupo focal realizado por el CESPAD para indagar en el impacto del estrés hídrico en las mujeres en El Corpus.

El Corpus es un municipio del departamento de Choluteca, en sur del país, con un estimado de 9 mil habitantes; es conocido como una zona minera desde hace cientos de años. Sin embargo, esta característica fundamental del pueblo se ha vuelto una crisis desde 1975, cuando se instaló la Compañía Minera Cerros del Sur S.A. de C.V.

Según el CESPAD, esta es una de las causas de la contaminación y escasez del agua en la zona.

La investigación, liderada por Lucía Vijil, asesora del CESPAD en materia ambiental, concluye que este fenómeno ha ocasionado impactos materiales porque dificulta el acceso a agua no contaminada que utilizan las mujeres para aspectos domésticos. También, porque aumentan la presión hacia las mujeres y les limita de hacer otras actividades ya que genera una constante incertidumbre y angustia.

Pero, el impacto no se limita a mujeres adultas. Con base en el análisis del CESPAD, también se establece que las niñas sufren un fuerte impacto por no tener acceso a agua limpia. Como mencionó una de las participantes del grupo focal, “ya hay casos en donde las mujeres ponen a sus hijas a jalar el agua y no las mandan a las escuelas”. Esto limita las oportunidades para las niñas y jóvenes en edad escolar y de formación.

Otro aspecto de esta problemática que merece atención urgente, es que a pesar de que son las mujeres las que sufren el mayor impacto de la escasez y contaminación del agua, no son tomadas en cuenta en las decisiones de sus comunidades. Esto perpetúa la desigualdad de género y refuerza roles patriarcales en las comunidades.

El hombre se organiza en la junta de agua, [pero] las mujeres no están en los puestos de decisión”, agregó una de las participantes.

En búsqueda de soluciones

El análisis realizado por el CESPAD reveló que la escasez y contaminación del agua no se limita únicamente a tener o no el vital líquido; también genera un impacto fuerte en las mujeres porque ocasiona una sobreexigencia doméstica y emocional significativa: se invisibiliza todo lo que las mujeres hacen para asegurar el agua en sus hogares y se normaliza que las niñas y jóvenes dejen sus estudios para poder ayudar a sus familias.

A pesar de lo anterior, el estudio plantea soluciones concretas: cuidar las fuentes de agua en los cerros, establecer cuotas comunitarias para proyectos sostenibles, construir tanques de almacenamiento y lavaderos comunitarios, promover la autogestión del agua y la protección de zonas productoras.

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