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En Honduras… el arte como demanda y memoria

Escrito por Claudia Mendoza

Con una leve y dulce sonrisa, Coronada Vásquez Corea, de 69 años, posó ante la cámara. Estaba ataviada con un vestido lila. Ella sabe que es un color histórico, que simboliza la lucha por los derechos y la igualdad. También, que representa la protesta contra la violencia de género. Por eso, el 25 de noviembre (25N), Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, no dudó en madrugar para viajar desde Santa María de La Paz hasta Tegucigalpa, junto a otras mujeres que pertenecen a la Red de mujeres de su comunidad. El objetivo: formar parte de los performances “La Mariposa” y “Tejiendo Voces”, una forma muy peculiar de resignificar la lucha histórica de las mujeres en Honduras.

Foto: CESPAD

El 25N, el bulevar Morazán de Tegucigalpa se llenó de colorido, de gritos de justicia y de mujeres comprometidas con una lucha que parece no dar tregua. Muchas portaron consignas cuestionando las promesas incumplidas de todos los gobiernos. Exigieron, por indeterminada vez, un Estado y gobiernos que piensen y actúen con perspectiva de género.

Foto: CESPAD

Y mientras los gritos demandantes de justicia avanzaban por las calles, Odalis Esther Samayoa Zepeda, revoloteaba entre ellos. Esa mañana, las alas simbolizaron la autonomía y la dignidad de las mujeres, no su fragilidad. Odalis, una joven de 24 años que llegó desde La Cuesta 2, se sumó para encarnar la autonomía, los sueños y las luchas de miles de mujeres que avanzan hacia la reivindicación de sus derechos.

Foto: CESPAD

Pero a la mariposa siempre la acecha el verdugo, esa encarnación de la violencia patriarcal que persiste en Honduras y que intenta cortar las alas de las mujeres que luchan día con día por un mundo con igualdad de oportunidades y libre de las diversas manifestaciones de violencia. La mariposa es persistente y aunque el verdugo la hiere, su autonomía y sus sueños siguen volando alto.

Foto: CESPAD

El camino ha sido duro y lleno de espinas. Miles han muerto intentándolo, cientos han dejado legados. Olvidarlas es imposible. Un ataúd simboliza y seguirá simbolizando las vidas y los sueños truncados por los femicidios. Este acto no fue un lamento, fue la exigencia que clama por justicia efectiva y el fin de la impunidad.

Foto: CESPAD

Ellas caminaron con miradas clavadas en luchas perennes, consoladoras, que avanzan a punta de sangre. Ellas, dueñas de miradas que han resistido las inclemencias de una sociedad, por momentos indolente, incapaz de reclamar y de sumarse a sus demandas. Ellas, portadoras de miradas esperanzadoras, convencidas de urgencias y de que un mundo distinto para las mujeres…es posible.

Foto: CESPAD

La edad no importa cuando la lucha es apremiante. Y allí estaba Fernanda Cortés, portando el símbolo feminista, el que representa a la diosa romana Venus, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. Fernanda, de 21 años, lo carga porque sabe que es una adaptación que hicieron los movimientos feministas para representar a la mujer, la feminidad y la igualdad y lucha por sus derechos.

Foto: CESPAD

¿Cómo imaginas una vida libre de violencia? La pregunta alberga un ejercicio de memoria viva, que busca un futuro para las mujeres hondureñas libre de violencia. Hombre o mujer en la presidencia, la demanda es clara y contundente: Exigimos una democracia sin femicidios.

Foto: CESPAD

El performance “Tejiendo Voces” ejemplifica la transformación del dolor en una red de resistencia, que levanta hilos de denuncia y de fortaleza. Esos hilos rojos simbolizan el silencio y la opresión. Pero cada hilo tenso es la memoria de las madres, hermanas e hijas que están ausentes, forzadas por un sistema patriarcal inclemente. ¿Cuántas vidas más deben faltar para que el silencio se rompa de forma definitiva?

Foto: CESPAD.

La jornada, que culminó ante el Ministerio Público, fue una declaración de que la lucha no se rinde. Fue una exigencia de justicia efectiva y el fin de la impunidad ante un contexto que permite que el 95% de los casos de femicidios continúen sin resolverse. La memoria de las que ya no están, de las víctimas, es el “motor político” para exigir que la violencia cese. De esta forma, con dos intervenciones artísticas: “La Mariposa” y “Tejiendo Voces”, el Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD), junto a las organizaciones que lideran el proyecto “Nosotras Construyendo Democracia, Ciudadanía Activa de las Mujeres en Honduras”, conmemoraron el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

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