Diagnóstico situacional. Aumento de la violencia y la inseguridad en el nuevo gobierno: ¿percepción o realidad?
La violencia y la inseguridad son problemas estructurales que afectan a Honduras desde hace más de dos décadas, deteriorando la calidad de vida de sus habitantes y poniendo en riesgo la gobernabilidad democrática. Actualmente, Honduras se posiciona como el tercer país con la tasa de homicidios más alta de Latinoamérica y el primero en Centroamérica con ese indicador[1]. En este complejo escenario internacional, condicionado por las dinámicas transnacionales de la criminalidad organizada y sus repercusiones en lo interno del país, asumió la presidencia de la República Nasry Asfura.
En Honduras, el despunte de la violencia ya no es una simple percepción. Los primeros meses del gobierno de Asfura han estado marcados por la aparición de las múltiples expresiones de violencia: masacres, niveles alarmantes de denuncias por extorsión[2], incremento desmedido de los femicidios y muertes violentas de mujeres, y el despunte de desapariciones, secuestros de niños, adolescentes y adultos, que incluso han sido asesinados[3].
Los especialistas y representantes de la sociedad civil encendieron las alertas en el país ante el aumento de delitos que también afectan a la niñez[4] y exigen a las instituciones de Seguridad y Defensa a implementar acciones concretas para frenar esta problemática[5].
No menos preocupante, son los datos de la Policía Nacional de Honduras, los que establecen que en 2025 se contabilizaron 591 homicidios, mientras que para la misma fecha en 2026 la cifra asciende a 612, lo que representa un aumento de 21 casos. Este comportamiento eleva el promedio diario de muertes violentas de 6 en 2025 a aproximadamente 6.24 en 2026[6], una situación que revela una preocupante escalada en la violencia en el país.
En este escenario, resulta muy preocupante que la estrategia predominante de las fuerzas policiales y militares se caracteriza por ser más reactiva que preventiva. Las patrullas generalmente se desplazan cuando los delitos ya fueron cometidos. Su desplazamiento responde más a impactos mediáticos que a una planificación estratégica, lo que genera una percepción de inseguridad en la población como en el pasado reciente.
Por otro lado, la ausencia de medidas alternativas al Estado de Excepción[7] (implementada por casi todos los gobiernos[8]), sumada a la falta de una estrategia fuerte para frenar la delincuencia, profundiza la crisis de confianza hacia las fuerzas de seguridad. Esta problemática se agrava cuando las redes criminales adquieren un carácter transnacional, operando con ventajas en los países con menos capacidades de respuesta institucional. Asimismo, estas estructuras aprovechan las coyunturas de alta conflictividad en los países o en los periodos de transición política, donde la llegada de nuevas administraciones sin planes de contingencia facilita la expansión de su radio de acción.
Por eso, este acápite analiza la situación actual de la violencia y la inseguridad en el país, evaluando los avances, retrocesos y desafíos a 100 días de asumir la presidencia Nasry Asfura.
1.La realidad supera la percepción de inseguridad
Durante los primeros meses del año, la percepción de inseguridad aumentó exponencialmente. El temor colectivo se ha alimentado por los actos de violencia que exacerban la sensación de inseguridad. Como ejemplo de este escenario, la reaparición de delitos graves como el secuestro ha generado mucha desconfianza, a tal grado que los familiares de las víctimas rechazan la intervención policial por temor a la ineficiencia policial o represalias de los criminales. Simultáneamente, el asesinato de mujeres continúa siendo minimizado bajo la etiqueta de “crímenes pasionales”, invisibilizando la raíz del femicidio.
Por otro lado, los delitos de odio y abuso contra la niñez terminan frecuentemente en asesinato, mientras que el sector transporte mantiene una protesta constante ante la asfixia por el denominado “impuesto de guerra”. En consecuencia, los ciudadanos receptores de esta información se sienten en un estado de amenaza constante, preocupados por la posibilidad real de convertirse en la próxima víctima de estos flagelos.

Fuente: Departamento de Estadística Policial (Policía Nacional de Honduras).
Durante el 2025, los días más violentos registraron entre 16 y 18 víctimas fatales. En contraste, para el 2026, los picos de violencia reportaron entre 11 y 12 muertes violentas. La elevada percepción de inseguridad socava la gestión del gobierno, la que, tras haber prometido un enfoque preventivo, se enfrenta a una ciudadanía que exige respuestas inmediatas
2.Violencia de género y femicidios: la saña como constante
Las muertes violentas de mujeres y los femicidios continúan caracterizándose por una brutalidad extrema. El Observatorio de la Violencia y diversas organizaciones de mujeres han alertado sobre un incremento alarmante de estas cifras: entre enero y el 15 de abril de 2026, se contabilizan al menos 72 víctimas, lo que representa un aumento del 6% respecto al año anterior.
A las mujeres se les quita la vida con saña desproporcionada, de manera brutal; quienes las agreden frecuentemente son parejas, exparejas o pretendientes, empleando desde armas de fuego hasta objetos contundentes (piedras, palos, martillos) y armas blancas. Ante este panorama, las defensoras de derechos humanos denuncian la carencia de estrategias efectivas y señalan la persistente deuda del Estado en materia de prevención, protección y acceso a la justicia.
3.El resurgimiento de los delitos de alto impacto
El Observatorio de la Violencia registra, hasta la fecha en 2026, seis masacres con un saldo de 21 víctimas[9]. Entre los sucesos de mayor impacto destacan:
- La masacre en la aldea El Pino, Sulaco, Yoro (13 de marzo). Enfrentamiento entre bandas rivales con cinco personas fallecidas.
- La masacre en San Andrés, Lempira. Asesinato de tres hermanos, bajo la hipótesis policial de enemistades personales[10].
- Conflictividad entre estructuras. Un evento que dejó cuatro muertos y el hallazgo de 150 casquillos de armas de fuego.
Estos casos demuestran que la violencia responde a motivaciones diversas: narcotráfico, trata de personas, vendettas familiares y conflictos agrarios.
- El repunte de homicidios, femicidios, masacres y secuestros constituyen un indicador preocupante y crítico del deterioro de la seguridad pública. Hasta el momento, no hay suficiente claridad respecto a las políticas y estrategias de la administración del presidente Nasry Asfura. El reto imperativo es la construcción de una política integral de seguridad que trascienda la reacción policial y fomente la participación ciudadana desde el ámbito comunitario hasta el institucional.
- Para garantizar la gobernabilidad, es urgente reducir la profunda polarización heredada de un proceso electoral que evidenció el desgaste institucional y el juego político partidista por el control de los órganos electorales y del sistema de justicia.
- Las estrategias basadas en la militarización de la sociedad, la construcción de cárceles y el endurecimiento de penas ha demostrado su insuficiencia. Una vida libre de temor no se alcanza con armamentismo ni permitiendo que la institucionalidad sea infiltrada por el crimen organizado. El desafío fundamental es priorizar la reducción de las desigualdades sociales, las que operan en el trasfondo de la violencia sistémica y la impunidad.
Conclusión
La situación de seguridad en Honduras revela una preocupante escalada de violencia existente que trasciende la mera percepción ciudadana. Los datos evidencian un repunte de la violencia en comparación con el 2025, registrándose homicidios, femicidios, la reaparición de delitos de alto impacto como masacres y secuestros. El balance evidencia una gestión que carece de políticas integrales claras y que mantiene un enfoque reactivo, lo que profundiza una desconfianza institucional que coloca en el debate la urgencia de implementar una estrategia preventiva que ataque a la impunidad en lugar del endurecimiento de penas.
[1] Los 25 países más peligrosos del mundo en 2026 (abril-2026)
https://losapuntesdelviajero.com/paises-mas-peligrosos-del-mundo/#:~:text=Venezuela%2C%20Hait%C3%AD%2C%20Honduras%2C%20M%C3%A9xico%20y%20Ecuador%20figuran,y%20otros%20se%20deterioran%20a%20gran%20velocidad.
[2] El repunte del crimen organizado en la era Asfura: “de la tregua aparente al desafío abierto”. Marzo 2026. https://cespad.org.hn/analisis-semanal-el-repunte-del-crimen-organizado-en-la-era-asfura-de-la-tregua-aparente-al-desafio-abierto/
[3] Entre gritos y llanto, dan el último adiós a pastor secuestrado y asesinado en Yoro (24 abril-2026) https://www.laprensa.hn/sucesos/entre-gritos-y-llanto-dan-el-ultimo-adios-a-pastor-secuestrado-y-asesinado-en-yoro-BC30323839
[4] Los niños y niñas de Honduras, enfrentados a un Código Penal que oxigena el secuestro y la reincidencia (17 abril-2026). https://cespad.org.hn/analisis-de-coyuntura-los-ninos-y-ninas-de-honduras-enfrentados-a-un-codigo-penal-que-oxigena-el-secuestro-y-la-reincidencia/
[5] Secuestros en alza golpean a la niñez y evidencian crisis de protección en Honduras (18 abril 2026) https://noticias247.hn/secuestros-en-alza-golpean-a-la-ninez-y-evidencian-crisis-de-proteccion-en-honduras.html
[6] Vea más en: https://proceso.hn/homicidios-aumentan-problema-es-critico-advierte-observatorio-de-la-violencia-de-la-unah/
[7] Serie especial: El poco excepcional estado de excepción de Honduras (nov. 2022) https://insightcrime.org/es/noticias/series-especiales/poco-excepcional-estado-excepcion-honduras/
[8] Gobierno de Honduras declara estado de excepción (2 dic. 2017) https://www.dw.com/es/gobierno-de-honduras-declara-estado-de-excepci%C3%B3n-para-frenar-acciones-violentas/a-41623031
[9] Los homicidios en Honduras aumentaron un 6% en 2026 (18 abril 2026). https://www.facebook.com/watch/?v=1954167618531060
[10] https://www.infobae.com/honduras/2026/03/10/masacre-en-honduras-asesinan-a-tres-hermanos-y-surgen-primeras-hipotesis/