Escrito por René Estrada
La contratación de la empresa que transportará el material electoral, las imprentas que se encargarán de la emisión de las papeletas y la empresa que proveerá el internet para más de 1,700 centros electorales, son las tres contrataciones logísticas que el Consejo Nacional Electoral (CNE) tiene pendientes y que son fundamentales para garantizar el correcto desarrollo de las elecciones generales de 2025.
A pesar de que dos de estas contrataciones están en proceso de licitación, algunos representantes de la ciudadanía organizada han expresado su preocupación debido al poco margen de tiempo que ha dejado el CNE para formalizar los contratos. Estos aspectos preocupan mucho, en particular por la experiencia que se suscitó durante las elecciones primarias e internas, cuando la entrega del material electoral tuvo retrasos históricos en Tegucigalpa y San Pedro Sula.
El Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD), en su segundo informe de monitoreo electoral titulado “Gobernar con eficacia técnica el proceso electoral: entre los avances logrados y los desafíos que aún deben resolverse”, establece que debido a la falta de celeridad en las contrataciones, se corre el riesgo de que se mantengan suspendidas tareas fundamentales que requieren plazos largos de ejecución, como la impresión, distribución y seguridad logística.
Pero, a la lista de preocupaciones se suma que el CNE haya declarado como fallido el proceso de licitación para la contratación de la empresa que brindará conectividad a 1,728 centros de votación. De acuerdo con Marlon Ochoa, consejero del órgano electoral, las tres ofertas recibidas presentaron “defectos sustanciales y no subsanables” por lo que tendrán que seguir lo establecido en la ley y proceder con una contratación expedita.
Muchos procesos, poco tiempo
Aunque durante el mes de septiembre se realizaron diversos procesos de contratación que contribuyeron a restablecer el curso normal del proceso electoral, las decisiones pendientes aumentan la presión en el órgano electoral, particularmente porque se espera que se realicen una serie de simulacros antes del 30 de noviembre. Con los simulacros se espera que se disipen los temores y se asegure la credibilidad logística del proceso electoral.
Respecto a la conectividad y la posibilidad de que no se lleven a cabo los simulacros por falta de tiempo, el CESPAD establece en su informe como un riesgo el retraso en procesos que verifiquen la conectividad y los controles de calidad porque podrían dificultar la realización de pruebas previas al día de las elecciones, reduciendo los márgenes para corregir fallas técnicas en sistemas clave como TREP o la verificación biométrica.
Tanto el TREP como la verificación biométrica son aspectos claves para garantizar el respeto a la voluntad ciudadana, porque garantizan la no suplantación de identidad y la transmisión directa del escrutinio realizado en la Junta Receptora de Votos.
Por eso, se vuelve clave la recomendación que hace el CESPAD: “Establecer una ruta técnica integrada entre la Unidad de Compras y Contrataciones Electorales (UCCE), las comisiones operativas y los proveedores, para calendarizar entregas, realizar pruebas piloto y monitoreos previos a la jornada electoral”.
La expectativa de que no se repitan los hechos
El hecho de que falte la contratación de estos tres aspectos claves del proceso electoral ha generado en la ciudadanía un cierto temor de que se repitan los hechos ocurridos el 9 de marzo, que en parte fueron ocasionados por contrataciones sin simulacros y por la incapacidad de las empresas contratadas.
En medio de este contexto, en una comparecencia de prensa la actual presidenta del Consejo Nacional Electoral, Ana Paola Hall, le aseguró a la ciudadanía que se están tomando medidas para asegurar un proceso diferente y transparente haciendo uso de la tecnología, para permitir conocer a fondo la línea de distribución del material electoral en tiempo real.
El segundo Informe de Monitoreo del CESPAD recomienda fortalecer el liderazgo operativo de la presidencia del CNE, a fin de coordinar acciones interinstitucionales, priorizar hitos urgentes y mantener el ritmo técnico alcanzado en septiembre.
Sin duda que, durante el tiempo que resta para la realización de las elecciones, el Consejo Nacional Electoral tiene que demostrar su capacidad técnica para que la ciudadanía confié en el proceso y participe plenamente en las elecciones de noviembre.