{"id":390,"date":"2024-09-09T17:25:39","date_gmt":"2024-09-09T17:25:39","guid":{"rendered":"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/?p=390"},"modified":"2026-03-23T17:29:28","modified_gmt":"2026-03-23T17:29:28","slug":"asi-enfrentan-la-violencia-politica-las-mujeres-de-las-zonas-urbanas-y-rurales-de-honduras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/asi-enfrentan-la-violencia-politica-las-mujeres-de-las-zonas-urbanas-y-rurales-de-honduras\/","title":{"rendered":"\u00a1As\u00ed enfrentan la violencia pol\u00edtica las mujeres de las zonas urbanas y rurales de Honduras!"},"content":{"rendered":"<p><strong>Escrito por Ren\u00e9 Estrada<\/strong><\/p>\n<p>Descargar informe en <a href=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/ces-06.pdf\">PDF<\/a><\/p>\n<p>69 a\u00f1os despu\u00e9s de que las mujeres conquistaron el derecho al sufragio, en 2022, Xiomara Castro se convirti\u00f3 en la primera mujer en asumir la presidencia de Honduras. El hecho marca un gran avance en la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres, sin embargo, casi siete d\u00e9cadas despu\u00e9s, persisten retos y desaf\u00edos que obstaculizan el pleno acceso a sus derechos pol\u00edticos y humanos, entre ellos la violencia que enfrentan por ser mujeres.<\/p>\n<p>En Honduras, de acuerdo con representantes de organizaciones de mujeres, persiste una cultura patriarcal que promueve estereotipos que asocian a los hombres con la esfera p\u00fablica y con acceso al poder. Mientras, a la mujer se le encasilla en la esfera privada, dom\u00e9stica, familiar, de servicio y sin acceso a recursos y menos a poder. Pero, cuando las mujeres participan en pol\u00edtica y hacen una ruptura con los roles tradicionales de g\u00e9nero, comienza la violencia y la discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las mujeres organizadas consideran que Honduras es un pa\u00eds peque\u00f1o que ha normalizado y tolerado la violencia pol\u00edtica contra las mujeres. Pero, las din\u00e1micas que sufren las mujeres de las zonas urbanas y rurales no son precisamente las mismas, aunque se mantengan similitudes y patrones.<\/p>\n<p>En ese escenario, se vuelve urgente que desde el Estado y los entes que rectoran los partidos y procesos pol\u00edticos electorales se avance hacia la mejora de los marcos legales, se estudien y monitoreen las problem\u00e1ticas, se implementen mecanismos para el acceso a la justicia, y la reparaci\u00f3n y prevenci\u00f3n de da\u00f1os que hist\u00f3ricamente han ocasionado una deuda pol\u00edtica y social con las mujeres.<\/p>\n<p><strong>Un \u201ccastigo\u201d por romper con el status quo<\/strong><\/p>\n<p>Los datos relacionados con la violencia hacia las mujeres, los femicidios e impunidad son escalofriantes. De acuerdo con datos de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU), para abril del 2024, Honduras ocupaba el primer lugar a nivel latinoamericano y el quinto a nivel mundial en cuanto a feminicidios. Mientras, seg\u00fan registros de organizaciones de derechos humanos nacionales, impera una tasa de impunidad mayor al 95% en estos casos.<\/p>\n<p>La Primera Encuesta Nacional Especializada sobre la Violencia contra las Mujeres y de Ni\u00f1as de 15 a\u00f1os y m\u00e1s (ENESVMN), del Instituto Nacional de Estad\u00edsticas (INE) del 2022, establece que m\u00e1s de la mitad de las mujeres hondure\u00f1as han enfrentado alg\u00fan tipo de violencia a lo largo de su vida, ya sea f\u00edsica, psicol\u00f3gica, sexual, o patrimonial y discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la violencia por raz\u00f3n de g\u00e9nero, a nivel pol\u00edtico, pese a que Honduras cuenta en la actualidad con la primera mujer presidenta del pa\u00eds y la segunda presidenta de la Corte Suprema de Justicia (electa con criterios de paridad de g\u00e9nero que lograron que 8 de las 15 personas magistradas fueran mujeres), el panorama de participaci\u00f3n no es alentador, aunque ostentan el 54% del padr\u00f3n electoral.<br \/>\nEn el Congreso Nacional apenas 35 de los 128 esca\u00f1os son ocupados por una mujer. Mientras, a nivel local, solo 20 de las 298 corporaciones municipales son dirigidas por una alcaldesa. Esta tendencia se mantiene a nivel de secretar\u00edas de Estado: apenas 8 de las 31 son encabezadas por una mujer.<\/p>\n<p>Pese a la poca representaci\u00f3n de mujeres en espacios de poder y de toma de decisi\u00f3n, en el proceso electoral de 2021 se registr\u00f3 un fuerte aumento en la violencia f\u00edsica, verbal y\/o psicol\u00f3gica en contra de la mujer que, de acuerdo al Observatorio Nacional de la Violencia (ONV) del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), anul\u00f3 e impidi\u00f3 el pleno ejercicio de sus derechos pol\u00edticos.<\/p>\n<p><strong>La violencia contra mujeres de zonas urbanas<\/strong><\/p>\n<p>\u201cUn pol\u00edtico me encerr\u00f3 en contra de mi voluntad por m\u00e1s de una semana, casi secuestrada, en Valle de \u00c1ngeles\u201d, testific\u00f3 una de las mujeres que fue entrevistada para el estudio Impacto de la violencia pol\u00edtica hacia las mujeres con enfoque de interseccionalidad. Estudio de caso en las \u00e1reas urbana y rural, realizado por el Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD), en el marco del trabajo que realiza junto al Centro de Estudios de La Mujer-Honduras (Cem-H) y el Foro de Mujeres Pol\u00edticas (FMPH).<\/p>\n<p>Estas tres organizaciones conformaron el Consorcio de Mujeres Unidas por Honduras (Comunh), una estructura que tiene como objetivo mejorar la participaci\u00f3n de las mujeres en espacios pol\u00edticos para llegar a una real incursi\u00f3n y erradicar la violencia pol\u00edtica hacia las mujeres, con el apoyo del Instituto Nacional Dem\u00f3crata (NDI, por sus siglas en ingl\u00e9s).<\/p>\n<p>La entrevistada pertenece a un grupo de mujeres del sector urbano que forma parte de la esfera pol\u00edtica de Honduras y que participaron en grupos focales o cedieron entrevistas para documentar el estudio. El 100% de estas mujeres ha sido candidata a un cargo de elecci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>El estudio, que tambi\u00e9n se document\u00f3 con una encuesta que se aplic\u00f3 a las participantes, establece que, a nivel urbano, las mujeres que participan en pol\u00edtica sostienen relaciones de pareja, son madres, profesionales universitarias, en su mayor\u00eda con posgrado; algunas de ellas cuentan con negocios propios. En otras palabras, son personas con responsabilidades m\u00faltiples a nivel personal y profesional. Sin embargo, sus logros no las exime de sufrir violencia pol\u00edtica en raz\u00f3n de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Las mujeres que representan a los sectores urbanizados del pa\u00eds, en el ejercicio de sus derechos pol\u00edticos-electorales, se enfrentan a violencia psicol\u00f3gica, econ\u00f3mica, sexual, f\u00edsica y simb\u00f3lica, esta \u00faltima tipolog\u00eda de violencia la reciben a trav\u00e9s de medios de comunicaci\u00f3n y redes sociales. Pero, principalmente, estas mujeres enfrentan abusos de poder por parte de quienes integran las estructuras partidarias. M\u00e1s en espec\u00edfico, este grupo de mujeres enfrenta violencia ejercida por los \u201cdue\u00f1os y l\u00edderes\u201d de los partidos pol\u00edticos en los que militan.<\/p>\n<p>\u201cCuando una hace el trabajo de hormiga, saca la lista, ordena el sal\u00f3n, cuando pone las mesas, prepara el pastel, llama a la gente, ah\u00ed no pasa nada. Pero cuando esa mujer, que ha servido de hormiga, que ha hecho su trabajo, empieza a pedir un espacio dentro de la toma decisiones, ah\u00ed empezamos a estorbar y ah\u00ed es donde empieza la violencia. Muchas veces violencia que m\u00e1s duele es la que viene desde nuestros propios partidos, de nuestros pares\u201d, manifest\u00f3 otra entrevistada.<\/p>\n<p>Aunque la violencia pol\u00edtica en raz\u00f3n de g\u00e9nero se agudiza en el marco de las elecciones generales y se manifiesta de manera sist\u00e9mica con acciones como la negaci\u00f3n de fondos para campa\u00f1a o negaci\u00f3n del salario, tambi\u00e9n se reportan sucesos en la contienda post electoral. Para el caso, una de las participantes del estudio coment\u00f3 que 90 d\u00edas despu\u00e9s de haber sido electa como regidora, se le oblig\u00f3 a renunciar a su cargo y hasta se le ofreci\u00f3 dinero, pero resisti\u00f3 y se mantiene en su puesto electoralmente obtenido.<\/p>\n<p>Otro aspecto que caracteriza la problem\u00e1tica es que un buen n\u00famero de mujeres no reconoce que est\u00e1 siendo v\u00edctima de violencia pol\u00edtica en raz\u00f3n de g\u00e9nero, por lo que urge la promoci\u00f3n de campa\u00f1as y acciones que garanticen el acceso a la formaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n acerca del tema: causas, formas, manifestaciones y consecuencias.<\/p>\n<p>La violencia pol\u00edtica contra las mujeres ha sido tan normalizada que una de las diputadas que particip\u00f3 en el estudio manifest\u00f3 que \u201ccuando empec\u00e9 en pol\u00edtica, hab\u00eda situaciones que me suced\u00edan; yo me sent\u00eda inc\u00f3moda. Yo estaba a cargo de temas importantes dentro del partido y de repente hab\u00eda reuniones de alto nivel y siempre me exclu\u00edan de ellas. Se sent\u00eda inc\u00f3moda, pero no sab\u00eda que se llamaba violencia\u201d. Casos como este, hay muchos.<\/p>\n<p>Es importante resaltar que, de acuerdo con las entrevistadas, la violencia pol\u00edtica que sufren es mayoritariamente ejercida por \u201ccompa\u00f1eros de trabajo, colegas de sus mismos partidos pol\u00edticos y medios de comunicaci\u00f3n\u201d. Pero tambi\u00e9n han sido victimarios agentes del Estado y congresistas. Lastimosamente, las participantes tambi\u00e9n relataron casos en los que mujeres de sus ciudades o colegas de sus partidos ejercen violencia contras otras f\u00e9minas.<\/p>\n<p>Asimismo, admiten que el mayor impacto que la violencia pol\u00edtica contra las mujeres en raz\u00f3n de g\u00e9nero ha tenido es la deserci\u00f3n o renuncia, debido a que tiene consecuencias para su desarrollo personal, profesional y su trayectoria pol\u00edtica, especialmente porque este tipo de acciones no est\u00e1n contempladas ni reguladas en la legislaci\u00f3n hondure\u00f1a. \u201cSe les ridiculiza\u201d cuando acuden a poner una denuncia.<\/p>\n<p><strong>Las v\u00edctimas de la zona rural<\/strong><\/p>\n<p>En la ruralidad, la violencia que sufren las mujeres no var\u00eda mucho con la que resisten las que se ubican en las zonas urbanas. Sin embargo, en este caso, las mujeres suelen sobrellevar una doble discriminaci\u00f3n porque suelen pertenecer a pueblos originarios, sectores campesinos o viven bajo el umbral de la pobreza. Por otro lado, por su origen tienen una menor probabilidad de ser electas o de ser funcionarias p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Una de las diferencias m\u00e1s significativas del sector rural, es que las y los vecinos de sus comunidades se suman a la lista de agresores y victimarios. Por el rol que asumen como activistas, candidatas y funcionarias, las mujeres de la ruralidad enfrentan distintos tipos de violencia pol\u00edtica, entre las que destaca la f\u00edsica, sexual, psicol\u00f3gica y patrimonial, adem\u00e1s de los abusos ejercidos por los \u201cliderazgos\u201d de sus partidos.<\/p>\n<p>Es importante resaltar que, aunque la etapa preelectoral es considerada como un pico en la violencia pol\u00edtica contra las mujeres, en las zonas rurales esta se mantiene constante por el rol que las lideresas asumen al frente de sus comunidades.<\/p>\n<p>\u201cPor ser pobres e ind\u00edgenas nos dicen indias patas rajadas, qu\u00e9 van a hacer ustedes. No tienen nada que ofrecer. No tienen dinero\u201d, testific\u00f3 una de las mujeres entrevistadas de este sector que participa activamente en pol\u00edtica, respecto a los maltratos verbales y violencia psicol\u00f3gica que sufren.<\/p>\n<p>El factor pobreza juega un rol importante en la din\u00e1mica pol\u00edtica en las comunidades, debido a que las y los electores ignoran que los proyectos sociales y de desarrollo que realizan los hombres y mujeres al ejercer cargos p\u00fablicos locales y nacionales, se ejecutan con el dinero de los impuestos y no con fondos de las y los pol\u00edticos. A ra\u00edz de esto, la violencia simb\u00f3lica se convierte en una de las m\u00e1s frecuentes por qu\u00e9 a las candidatas se les plantea que ellas no \u201cno tienen valor\u201d.<\/p>\n<p>Las manifestaciones de violencia que aquejan a las mujeres responden a una cultura que desvaloriza lo femenino frente a lo masculino. Para el caso, una de las mujeres que particip\u00f3 en el estudio y ha sido candidata a cargos municipales, comparti\u00f3 que en muchas ocasiones se le ha dicho que \u201cgobernar, administrar o dirigir un municipio es cosa de hombres\u201d.<\/p>\n<p>Esa misma creencia, de acuerdo con otra participante, fue la causante de que le quitaran su triunfo electoral. \u201cSe manejaba que yo perd\u00ed las primeras dos veces que particip\u00e9 como candidata, por fraude, sin embargo, el triunfo me lo quitaron por ser mujer\u201d, comparti\u00f3.<\/p>\n<p>Otro de los tipos de violencia que se manifiesta de manera m\u00e1s frecuentes es la sexual, mediante el acoso y la estigmatizaci\u00f3n de prostitutas, por no obedecer al estereotipo de que la mujer es para la casa y la familia. Una lideresa lenca manifest\u00f3 que cuando particip\u00f3 en pol\u00edtica, \u201cme insultaban dici\u00e9ndome que era \u201cuna prepago\u201d. Hombres desconocidos me enviaban mensajes de forma continua, de que cu\u00e1nto cobraba por ser prepago\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, pese a todo este escenario de violencia pol\u00edtica, las mujeres de la zona rural desconocen de la existencia de mecanismos para denunciar y del rol de las instituciones que rectoran lo pol\u00edtico-electoral. Por eso, es urgente que se avance con procesos de acceso a formaci\u00f3n y capacitaci\u00f3n que empoderen a las mujeres v\u00edctimas.<\/p>\n<p><strong>Un ciclo que parece no acabar<\/strong><\/p>\n<p>Para Yadira Mireno, autora del documento, a pesar de las diferencias entre las dos \u00e1reas del estudio, en la violencia pol\u00edtica en raz\u00f3n de g\u00e9nero se presenta un ciclo que impide que las mujeres incursionen en la vida p\u00fablica. Es decir, se les castiga por desafiar el statu quo que se ejerce de manera sist\u00e9mica y en escala ascendente.<\/p>\n<p>En un primer momento, se sostiene que la mujer debe permanecer en su casa. Luego, aparece en escena la violencia pol\u00edtica, como \u201ccastigo\u201d por haber incumplido con las normas sociales. En tercer momento, surge la utilizaci\u00f3n de las estructuras e instituciones para invisibilizar la violencia ejercida. Mientras, en cuarto lugar, aparece la impunidad, pues ning\u00fan atisbo de denuncia tiene efecto. Y, como cierre del ciclo, surge la renuncia de las mujeres que, a su vez, provoca baja participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por eso, es estudio sugiere que, para lograr una participaci\u00f3n plena de las mujeres en pol\u00edtica, es necesaria la creaci\u00f3n de leyes que aborden, de manera efectiva, la violencia pol\u00edtica, que tipifiquen los delitos y que garanticen cambios en la cultura pol\u00edtica y protecci\u00f3n para las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es necesario que el Estado asuma su rol y que implemente sistemas de vigilancia y monitoreo, al igual que sanciones para que se cumplan las acciones afirmativas existentes como la paridad, la alternancia, la asignaci\u00f3n presupuestaria y el protocolo de violencia existente.<\/p>\n<p>Sin duda, a poco tiempo para que d\u00e9 inicio un nuevo proceso electoral, el Estado de Honduras con sus tres poderes, tiene que garantizar que las mujeres gocen sus derechos pol\u00edtico-electorales, claves para el fortalecimiento democr\u00e1tico del pa\u00eds y el mejoramiento de la sociedad hondure\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito por Ren\u00e9 Estrada Descargar informe en PDF 69 a\u00f1os despu\u00e9s de que las mujeres conquistaron el derecho al sufragio, en 2022, Xiomara Castro se convirti\u00f3 en la primera mujer en asumir la presidencia de Honduras. El hecho marca un gran avance en la participaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres, sin embargo, casi siete d\u00e9cadas despu\u00e9s, persisten retos y desaf\u00edos que obstaculizan el pleno acceso a sus derechos pol\u00edticos y humanos, entre ellos la violencia que enfrentan por ser mujeres. En Honduras, de acuerdo con representantes de organizaciones de mujeres, persiste una cultura patriarcal que promueve estereotipos que asocian a los hombres con la esfera p\u00fablica y con acceso al poder. Mientras, a la mujer se le encasilla en la esfera privada, dom\u00e9stica, familiar, de servicio y sin acceso a recursos y menos a poder. Pero, cuando las mujeres participan en pol\u00edtica y hacen una ruptura con los roles tradicionales de g\u00e9nero, comienza la violencia y la discriminaci\u00f3n. Las mujeres organizadas consideran que Honduras es un pa\u00eds peque\u00f1o que ha normalizado y tolerado la violencia pol\u00edtica contra las mujeres. Pero, las din\u00e1micas que sufren las mujeres de las zonas urbanas y rurales no son precisamente las mismas, aunque se mantengan similitudes y patrones. En ese escenario, se vuelve urgente que desde el Estado y los entes que rectoran los partidos y procesos pol\u00edticos electorales se avance hacia la mejora de los marcos legales, se estudien y monitoreen las problem\u00e1ticas, se implementen mecanismos para el acceso a la justicia, y la reparaci\u00f3n y prevenci\u00f3n de da\u00f1os que hist\u00f3ricamente han ocasionado una deuda pol\u00edtica y social con las mujeres. Un \u201ccastigo\u201d por romper con el status quo Los datos relacionados con la violencia hacia las mujeres, los femicidios e impunidad son escalofriantes. De acuerdo con datos de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas (ONU), para abril del 2024, Honduras ocupaba el primer lugar a nivel latinoamericano y el quinto a nivel mundial en cuanto a feminicidios. 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La entrevistada pertenece a un grupo de mujeres del sector urbano que forma parte de la esfera pol\u00edtica de Honduras y que participaron en grupos focales o cedieron entrevistas para documentar el estudio. El 100% de estas mujeres ha sido candidata a un cargo de elecci\u00f3n popular. El estudio, que tambi\u00e9n se document\u00f3 con una encuesta que se aplic\u00f3 a las participantes, establece que, a nivel urbano, las mujeres que participan en pol\u00edtica sostienen relaciones de pareja, son madres, profesionales universitarias, en su mayor\u00eda con posgrado; algunas de ellas cuentan con negocios propios. En otras palabras, son personas con responsabilidades m\u00faltiples a nivel personal y profesional. Sin embargo, sus logros no las exime de sufrir violencia pol\u00edtica en raz\u00f3n de g\u00e9nero. Las mujeres que representan a los sectores urbanizados del pa\u00eds, en el ejercicio de sus derechos pol\u00edticos-electorales, se enfrentan a violencia psicol\u00f3gica, econ\u00f3mica, sexual, f\u00edsica y simb\u00f3lica, esta \u00faltima tipolog\u00eda de violencia la reciben a trav\u00e9s de medios de comunicaci\u00f3n y redes sociales. Pero, principalmente, estas mujeres enfrentan abusos de poder por parte de quienes integran las estructuras partidarias. M\u00e1s en espec\u00edfico, este grupo de mujeres enfrenta violencia ejercida por los \u201cdue\u00f1os y l\u00edderes\u201d de los partidos pol\u00edticos en los que militan. \u201cCuando una hace el trabajo de hormiga, saca la lista, ordena el sal\u00f3n, cuando pone las mesas, prepara el pastel, llama a la gente, ah\u00ed no pasa nada. 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