{"id":919,"date":"2026-07-16T19:22:18","date_gmt":"2026-07-16T19:22:18","guid":{"rendered":"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/?p=919"},"modified":"2026-07-16T22:05:53","modified_gmt":"2026-07-16T22:05:53","slug":"hablar-porque-nombrarlo-lo-vuelve-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/hablar-porque-nombrarlo-lo-vuelve-real\/","title":{"rendered":"\u201cHablar porque nombrarlo lo vuelve real\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong><i>Escrito por Luc\u00eda Figueroa<\/i><\/strong><\/p>\n<p><strong>Kate Orellana, activista digital y creadora de contenido con enfoque de g\u00e9nero y derechos humanos.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Kate Orellana ten\u00eda claro desde ni\u00f1a que algo estaba mal. Creci\u00f3 en una familia disfuncional, cargando desde temprano con la necesidad de proteger a su mam\u00e1 y a su hermana de las formas de violencia que habitaban su hogar. No sab\u00eda todav\u00eda que eso era feminismo. No conoc\u00eda la palabra, ni la teor\u00eda, ni los nombres de las que lucharon antes. Solo sab\u00eda que quer\u00eda que ellas estuvieran seguras, y que cada peque\u00f1a cosa que hac\u00eda para lograrlo era, sin saberlo, el inicio de un prop\u00f3sito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A\u00f1os despu\u00e9s, la primera vez que Kate se reconoci\u00f3 en voz alta como feminista fue luego de una violaci\u00f3n correctiva. El sistema la fall\u00f3. La sociedad la juzg\u00f3. La justicia nunca lleg\u00f3. En un pa\u00eds donde la impunidad en delitos sexuales es la regla y no la excepci\u00f3n, Kate atraves\u00f3 sola lo que ninguna sobreviviente deber\u00eda atravesar sola. Pero de ese quiebre naci\u00f3 algo:<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl enojo y la furia por desear alzar la voz, entendiendo que lamentablemente no era la \u00fanica a quien le hab\u00eda sucedido, me llev\u00f3 a que la pasi\u00f3n por nombrar temas relacionados a la defensa de derechos humanos no solo me salvara, sino le diera paso a los cimientos de mi gran pasi\u00f3n: hablar por quienes temen alzar la voz, hablar para denunciar muchas formas de violencia, hablar porque nombrarlo lo vuelve real aunque el sistema prefiera que no lo sea\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hablar la salv\u00f3. Y desde entonces, no ha dejado de hacerlo.<\/span><\/p>\n<p><b>Cuando una desconocida le cambi\u00f3 el rumbo<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El activismo digital tiene una cara que pocas veces se cuenta: la del desgaste. Detr\u00e1s de cada video hay una mujer que recibe en su bandeja de entrada tanto testimonios de sobrevivientes como amenazas de muerte. Durante un Enclave por el Derecho a Decidir, Kate estaba considerando dejarlo todo. Las amenazas, los intentos de hackeo de sus redes y la persecuci\u00f3n hab\u00edan empezado a pesar demasiado. Fue en ese momento exacto que una joven se le acerc\u00f3 entre la gente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La chica le dio las gracias. Kate no entend\u00eda por qu\u00e9, hasta que ella le cont\u00f3 que tambi\u00e9n hab\u00eda sufrido violencia sexual y que sus videos no solo la hab\u00edan acompa\u00f1ado, sino motivado a ser activista. Se dieron un abrazo y la joven se march\u00f3 sin saber que acababa de cambiar una decisi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLo que ella no sabe es que en ese momento estaba considerando dejar el activismo digital \u2014cuenta Kate\u2014. Entender que aunque solo sea ponerse frente a una pantalla y hablar era m\u00e1s significativo de lo que pensaba, lo cambi\u00f3 todo\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_923\" aria-describedby=\"caption-attachment-923\" style=\"width: 612px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-923\" src=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate2.jpg\" alt=\"\" width=\"612\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate2.jpg 512w, https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate2-300x180.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 612px) 100vw, 612px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-923\" class=\"wp-caption-text\">Detr\u00e1s de cada publicaci\u00f3n hay horas de trabajo: Kate durante una jornada de producci\u00f3n de contenido.<\/figcaption><\/figure>\n<p><b>De la pantalla al territorio<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ese encuentro abri\u00f3 otra puerta: el trabajo comunitario con ni\u00f1as en varios municipios de Honduras. Kate lo describe como desgarrador y hermoso al mismo tiempo. Desgarrador por las historias de violencia sexual que las ni\u00f1as contaban, a veces sin saber siquiera que eso era violencia, porque nadie les hab\u00eda dicho que ten\u00edan derecho a que no las tocaran. Lo que pod\u00eda hacerse era limitado, pero no imposible.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_929\" aria-describedby=\"caption-attachment-929\" style=\"width: 618px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-929 \" src=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate6-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"618\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate6-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate6-300x169.jpg 300w, https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate6-768x432.jpg 768w, https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate6.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 618px) 100vw, 618px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-929\" class=\"wp-caption-text\">Kate durante una jornada de trabajo comunitario con ni\u00f1as en un centro educativo del interior del pa\u00eds.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y hermoso, porque las infancias pueden llegar a ense\u00f1ar tanto. En una sola visita, las ni\u00f1as no solo apreciaban las acciones realizadas: le recordaban a Kate que son ni\u00f1as, que deber\u00edan estar jugando y no siendo madres a esa edad. En un pa\u00eds con una de las tasas m\u00e1s altas de embarazo adolescente de Am\u00e9rica Latina, esa frase no es una met\u00e1fora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ese trabajo le abri\u00f3 \u201ctodo un mundo nuevo desde otros enfoques\u201d, dice, y tambi\u00e9n la conciencia de sus propios privilegios. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cYa no solo se trataba de videos, sino tambi\u00e9n de las posibilidades de realizar acciones m\u00e1s all\u00e1 de la pantalla\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><b>Lo que el sistema prefiere que no se nombre<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde sus redes, Kate ha convertido en contenido lo que los medios tradicionales sistem\u00e1ticamente distorsionan o silencian. Los titulares que la mueven a hablar son los que normalizan la violencia envolvi\u00e9ndola en lenguaje neutro o directamente revictimizante: un femicida reducido a \u201ccelos\u201d, una ni\u00f1a de 13 a\u00f1os a la que machetean y el titular explica que fue \u201cporque no se dej\u00f3 violar\u201d, una mujer trans asesinada cubierta como \u201chombre vestido de mujer\u201d.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNo, no era \u2018hombre\u2019; era amiga, hermana; era una persona que no merec\u00eda ese odio\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, dice sobre esa \u00faltima cobertura. Y recuerda otro caso que la marc\u00f3: el de una joven a la que un medio present\u00f3 como \u201cla expareja\u201d de un hombre de 75 a\u00f1os, se\u00f1al\u00e1ndola como mala madre, cuando en realidad se trataba de una adolescente que hab\u00eda sido violentada por ese hombre desde antes de los 13 a\u00f1os. Los medios la atacaron a ella. A \u00e9l, nunca le dijeron nada.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cSolo de recordarlos me genera un enojo y una impotencia por c\u00f3mo \u2018funciona\u2019 esta sociedad. Algo se puede hacer, por muy m\u00ednimo que parezca\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_925\" aria-describedby=\"caption-attachment-925\" style=\"width: 540px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-925\" src=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate5.jpg\" alt=\"\" width=\"540\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate5.jpg 540w, https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate5-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-925\" class=\"wp-caption-text\">La calle como extensi\u00f3n de la pantalla: Kate durante una movilizaci\u00f3n feminista en Tegucigalpa.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su activismo tambi\u00e9n abraza a las diversidades. Kate documenta y acompa\u00f1a espacios donde las poblaciones LGBTIQ+ ejercen el derecho a existir p\u00fablicamente, porque entiende que la lucha contra el odio no se fragmenta: la misma sociedad que justifica al femicida es la que niega el nombre de una mujer trans asesinada.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_924\" aria-describedby=\"caption-attachment-924\" style=\"width: 512px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-924\" src=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate3.jpg\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"307\" srcset=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate3.jpg 512w, https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate3-300x180.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-924\" class=\"wp-caption-text\">Kate durante una jornada de trabajo comunitario con ni\u00f1as en un centro educativo del interior del pa\u00eds.<\/figcaption><\/figure>\n<p><b>El costo de hablar<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hablar no ha sido gratuito. Kate perdi\u00f3 un empleo por defender a dos compa\u00f1eros que estaban siendo violentados en un espacio laboral: \u00e9l por verse \u201cafeminado\u201d, ella porque no pod\u00eda denunciar c\u00f3mo el jefe la tocaba de manera inapropiada, usando su posici\u00f3n de poder para que ninguno hablara. Kate habl\u00f3. Casi la demandaron \u2014s\u00ed, todo un proceso legal\u2014, perdi\u00f3 el trabajo y la llamaron \u201cproblem\u00e1tica\u201d.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cNunca me he arrepentido de lo que hice, y me alegra que mi compa\u00f1era ahora est\u00e9 en un lugar seguro\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En ese mismo lugar de trabajo, en el ba\u00f1o de mujeres, encontr\u00f3 una nota que indicaba que deb\u00edas ocultar bien tu toalla desechable y cualquier rastro de menstruaci\u00f3n, y terminaba con una pregunta: \u201c\u00bfO te gustar\u00eda que tu jefe se enterara de que andas menstruando?\u201d. Guard\u00f3 la foto.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cDesear\u00eda que eso fuese una historia de ciencia ficci\u00f3n \u2014dice\u2014, pero en alg\u00fan lado guardo la foto para recordar que eso pasa a diario. Eso me motiv\u00f3 a hablar de menstruaci\u00f3n, de la Ley Rosa y de lo inaccesibles que se vuelven los productos de gesti\u00f3n menstrual\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las amenazas de muerte, los intentos de hackeo, la persecuci\u00f3n y el desgaste emocional son parte de su cotidianidad digital. Pero tambi\u00e9n lo son los mensajes de mujeres que le escriben contando sus historias, que le recuerdan por qu\u00e9 empez\u00f3. Para Kate, posicionar una narrativa feminista en Honduras hoy significa una cosa muy concreta: que el sistema falla, pero nosotras no.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cMe reconozco feminista por mi historia, pero luego, por las de muchas otras mujeres, adolescentes y ni\u00f1as que a diario sobreviven en este pa\u00eds, porque no est\u00e1n solas, y yo no estoy sola gracias a ellas. Es una curita al coraz\u00f3n, porque me ha salvado cientos de veces\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_926\" aria-describedby=\"caption-attachment-926\" style=\"width: 512px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-926\" src=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate4.jpg\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"307\" srcset=\"https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate4.jpg 512w, https:\/\/cespad.org.hn\/mujeres\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kate4-300x180.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-926\" class=\"wp-caption-text\">Kate Orellana: detr\u00e1s del activismo digital, una mujer que convirti\u00f3 su historia en un motivo para seguir.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito por Luc\u00eda Figueroa Kate Orellana, activista digital y creadora de contenido con enfoque de g\u00e9nero y derechos humanos. Kate Orellana ten\u00eda claro desde ni\u00f1a que algo estaba mal. Creci\u00f3 en una familia disfuncional, cargando desde temprano con la necesidad de proteger a su mam\u00e1 y a su hermana de las formas de violencia que habitaban su hogar. No sab\u00eda todav\u00eda que eso era feminismo. No conoc\u00eda la palabra, ni la teor\u00eda, ni los nombres de las que lucharon antes. Solo sab\u00eda que quer\u00eda que ellas estuvieran seguras, y que cada peque\u00f1a cosa que hac\u00eda para lograrlo era, sin saberlo, el inicio de un prop\u00f3sito. A\u00f1os despu\u00e9s, la primera vez que Kate se reconoci\u00f3 en voz alta como feminista fue luego de una violaci\u00f3n correctiva. El sistema la fall\u00f3. La sociedad la juzg\u00f3. La justicia nunca lleg\u00f3. En un pa\u00eds donde la impunidad en delitos sexuales es la regla y no la excepci\u00f3n, Kate atraves\u00f3 sola lo que ninguna sobreviviente deber\u00eda atravesar sola. Pero de ese quiebre naci\u00f3 algo: \u201cEl enojo y la furia por desear alzar la voz, entendiendo que lamentablemente no era la \u00fanica a quien le hab\u00eda sucedido, me llev\u00f3 a que la pasi\u00f3n por nombrar temas relacionados a la defensa de derechos humanos no solo me salvara, sino le diera paso a los cimientos de mi gran pasi\u00f3n: hablar por quienes temen alzar la voz, hablar para denunciar muchas formas de violencia, hablar porque nombrarlo lo vuelve real aunque el sistema prefiera que no lo sea\u201d. Hablar la salv\u00f3. Y desde entonces, no ha dejado de hacerlo. Cuando una desconocida le cambi\u00f3 el rumbo El activismo digital tiene una cara que pocas veces se cuenta: la del desgaste. Detr\u00e1s de cada video hay una mujer que recibe en su bandeja de entrada tanto testimonios de sobrevivientes como amenazas de muerte. Durante un Enclave por el Derecho a Decidir, Kate estaba considerando dejarlo todo. Las amenazas, los intentos de hackeo de sus redes y la persecuci\u00f3n hab\u00edan empezado a pesar demasiado. Fue en ese momento exacto que una joven se le acerc\u00f3 entre la gente. La chica le dio las gracias. Kate no entend\u00eda por qu\u00e9, hasta que ella le cont\u00f3 que tambi\u00e9n hab\u00eda sufrido violencia sexual y que sus videos no solo la hab\u00edan acompa\u00f1ado, sino motivado a ser activista. Se dieron un abrazo y la joven se march\u00f3 sin saber que acababa de cambiar una decisi\u00f3n. \u201cLo que ella no sabe es que en ese momento estaba considerando dejar el activismo digital \u2014cuenta Kate\u2014. Entender que aunque solo sea ponerse frente a una pantalla y hablar era m\u00e1s significativo de lo que pensaba, lo cambi\u00f3 todo\u201d. &nbsp; De la pantalla al territorio Ese encuentro abri\u00f3 otra puerta: el trabajo comunitario con ni\u00f1as en varios municipios de Honduras. Kate lo describe como desgarrador y hermoso al mismo tiempo. Desgarrador por las historias de violencia sexual que las ni\u00f1as contaban, a veces sin saber siquiera que eso era violencia, porque nadie les hab\u00eda dicho que ten\u00edan derecho a que no las tocaran. Lo que pod\u00eda hacerse era limitado, pero no imposible. Y hermoso, porque las infancias pueden llegar a ense\u00f1ar tanto. En una sola visita, las ni\u00f1as no solo apreciaban las acciones realizadas: le recordaban a Kate que son ni\u00f1as, que deber\u00edan estar jugando y no siendo madres a esa edad. En un pa\u00eds con una de las tasas m\u00e1s altas de embarazo adolescente de Am\u00e9rica Latina, esa frase no es una met\u00e1fora. Ese trabajo le abri\u00f3 \u201ctodo un mundo nuevo desde otros enfoques\u201d, dice, y tambi\u00e9n la conciencia de sus propios privilegios. \u201cYa no solo se trataba de videos, sino tambi\u00e9n de las posibilidades de realizar acciones m\u00e1s all\u00e1 de la pantalla\u201d. Lo que el sistema prefiere que no se nombre Desde sus redes, Kate ha convertido en contenido lo que los medios tradicionales sistem\u00e1ticamente distorsionan o silencian. Los titulares que la mueven a hablar son los que normalizan la violencia envolvi\u00e9ndola en lenguaje neutro o directamente revictimizante: un femicida reducido a \u201ccelos\u201d, una ni\u00f1a de 13 a\u00f1os a la que machetean y el titular explica que fue \u201cporque no se dej\u00f3 violar\u201d, una mujer trans asesinada cubierta como \u201chombre vestido de mujer\u201d. \u201cNo, no era \u2018hombre\u2019; era amiga, hermana; era una persona que no merec\u00eda ese odio\u201d, dice sobre esa \u00faltima cobertura. Y recuerda otro caso que la marc\u00f3: el de una joven a la que un medio present\u00f3 como \u201cla expareja\u201d de un hombre de 75 a\u00f1os, se\u00f1al\u00e1ndola como mala madre, cuando en realidad se trataba de una adolescente que hab\u00eda sido violentada por ese hombre desde antes de los 13 a\u00f1os. Los medios la atacaron a ella. A \u00e9l, nunca le dijeron nada. \u201cSolo de recordarlos me genera un enojo y una impotencia por c\u00f3mo \u2018funciona\u2019 esta sociedad. Algo se puede hacer, por muy m\u00ednimo que parezca\u201d. Su activismo tambi\u00e9n abraza a las diversidades. Kate documenta y acompa\u00f1a espacios donde las poblaciones LGBTIQ+ ejercen el derecho a existir p\u00fablicamente, porque entiende que la lucha contra el odio no se fragmenta: la misma sociedad que justifica al femicida es la que niega el nombre de una mujer trans asesinada. El costo de hablar Hablar no ha sido gratuito. Kate perdi\u00f3 un empleo por defender a dos compa\u00f1eros que estaban siendo violentados en un espacio laboral: \u00e9l por verse \u201cafeminado\u201d, ella porque no pod\u00eda denunciar c\u00f3mo el jefe la tocaba de manera inapropiada, usando su posici\u00f3n de poder para que ninguno hablara. Kate habl\u00f3. Casi la demandaron \u2014s\u00ed, todo un proceso legal\u2014, perdi\u00f3 el trabajo y la llamaron \u201cproblem\u00e1tica\u201d. \u201cNunca me he arrepentido de lo que hice, y me alegra que mi compa\u00f1era ahora est\u00e9 en un lugar seguro\u201d. En ese mismo lugar de trabajo, en el ba\u00f1o de mujeres, encontr\u00f3 una nota que indicaba que deb\u00edas ocultar bien tu toalla desechable y cualquier rastro de menstruaci\u00f3n, y terminaba con una pregunta: \u201c\u00bfO te gustar\u00eda que tu jefe se enterara de que andas menstruando?\u201d. 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