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Escrito por Claudia Mendoza
El repunte de la violencia en Honduras ha dejado de ser una percepción para convertirse en una ofensiva muy preocupante. Entre audios de extorsión que sentencian a muerte al sector transporte, 42 femicidios y muertes violentas de mujeres, el hallazgo de grandes cantidades de cultivos de hoja de coca y el polémico debate en el Congreso Nacional para tipificar a las maras como terroristas, el país se enfrenta a una encrucijada: ¿estamos ante una reconfiguración agresiva del crimen organizado luego del cambio de mando presidencial?
Algunas situaciones recientes han incrementado las alertas entre la ciudadanía:
- La difusión de un audio atribuido a presuntos extorsionadores, en el que se amenaza al sector transporte en la zona norte de Honduras, advirtiendo que comenzarán a matar personas si no se cumplen sus exigencias[1].
- El registro de 42 muertes violentas de mujeres, incluyendo femicidios, ocurridas entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2026, según datos del Centro de Derechos de Mujeres (CDM) recogidos en medios de comunicación impresos y digitales[2].
- El aseguramiento de miles de arbustos (30,250) de hoja de coca[3], plantas de marihuana (14,000) y el decomiso de cocaína en un operativo conjunto entre la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico, la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado y las Fuerzas Armadas.
- Los primeros decomisos de fentanilo en el país, una droga sintética altamente peligrosa que, según el Ministerio Público de Honduras, estaría siendo distribuida por redes transnacionales[4].
- El registro de una masacre (homicidios múltiples) cada 15 días en el país[5].
Mientras estos y otros hechos violentos siguen ocurriendo en el territorio nacional, las y los diputados del Congreso Nacional y las autoridades de la Secretaría de Seguridad impulsan reformas legales para declarar como “terroristas” a grupos criminales, con el objetivo de endurecer las sanciones y reforzar la lucha contra la violencia en el país[6]. Sin embargo, este escenario no solo eleva las alertas de seguridad, sino que pone a prueba la capacidad de respuesta de un Estado que parece no tener el control frente a estructuras criminales en expansión.
La transición Castro – Asfura
- Xiomara Castro ¿un gobierno de contención o de coexistencia?
En el ámbito de la defensa y la seguridad, el gobierno de Xiomara Castro se caracterizó por una profunda contradicción: un discurso que devino en el fortalecimiento presupuestario de las fuerzas armadas y el uso crónico del estado de excepción. En 2023, lejos de fortalecer a la policía civil, el gobierno aumentó el presupuesto militar a 427 millones de dólares en el año (un alza de 12.5% respecto al 2022[7]).
Esta estrategia delegó el control del orden público a los militares bajo un régimen de excepción (Decreto 29-2022[8]) que, aunque nació como una medida de emergencia en 162 barrios de Tegucigalpa y San Pedro Sula (las ciudades con mayores índices de criminalidad en el país[9]), terminó prorrogándose en 24 ocasiones hasta cubrir todo el país.
En este contexto, la narrativa oficial de eficiencia del gobierno de Castro se fundamentó en la reducción de los homicidios, sin embargo, esa tesis choca con análisis independientes como el que realizó la ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project)[10], el que establece que:
“La baja en homicidios durante el gobierno de Castro no fue necesariamente un éxito policial, sino una adaptación criminal porque las pandillas recurrieron menos a las manifestaciones públicas de violencia durante el estado de excepción, pero su presencia en las zonas urbanas no se vio mermada, mientras que los grupos del crimen organizado ampliaron sus actividades en las zonas rurales”.
El informe también registra “los testimonios de personas que residen o trabajan en comunidades controladas por grupos criminales, así como de expertos en seguridad, sugieren que la reducción de las tasas oficiales de violencia se debe más a un cambio en las tácticas de los grupos criminales que a la eficacia de las operaciones de aplicación de la ley”.
Es decir, mientras las pandillas reducían sus manifestaciones públicas de violencia para evadir el foco del estado de excepción, el crimen organizado expandía sus operaciones en zonas rurales y consolidaba cultivos de coca, como los recientemente detectados en Colón, que hicieron que el país mutara de un país de tránsito, a convertirse en uno productor de drogas[11].
Entonces, aunque no existe un documento oficial que diga «Pacto Castro-maras», durante parte de 2024 y 2025, pareciese que en el país hubo una especie de “silencio criminal” que sugiere una pax mafiosa[12], un concepto que, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) sugiere que la presencia de grupos de crimen organizado no siempre se traduce en una elevada tasa de violencia letal.
La ONUDD recuerda que el término “pax mafiosa” se usa en Italia para describir cómo los líderes de un grupo criminal reducen deliberadamente el uso de la violencia en el territorio que controlan. Es algo así como una tregua unilateral o pacto tácito en el cual las estructuras criminales bajan su perfil para evitar una persecución más agresiva.
Pero este equilibrio precario parece haberse roto, parece haberse fracturado con la llegada de Nasry Asfura y el regreso de la retórica de “mano dura” y la propuesta de “leyes antiterroristas”, lo que estaría provocando una violenta respuesta de las estructuras criminales que buscan medir fuerza con el nuevo gobierno para defender y seguir consolidando sus territorios durante esta administración.
- El quiebre en el gobierno de Asfura
El crimen organizado suele «dar la bienvenida» a nuevos gobiernos mediante el terror para forzar negociaciones o demostrar que ellos mandan en el territorio. Tal como señala la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su Resolución 1/26, el incremento de la violencia visible en zonas de conflicto territorial no es un fenómeno aislado. Analíticamente, estos eventos demuestran que los cambios de administración en contextos polarizados son aprovechados por grupos no estatales para renegociar cuotas de poder, utilizando el terror como un mecanismo de presión hacia la nueva institucionalidad[13].
En Honduras, la persistencia de nexos entre las estructuras criminales y los actores políticos ha facilitado la mutación de las redes de narcotráfico, lo que sugiere, implícitamente, una falta de desmantelamiento real de las estructuras durante periodos de aparente calma, como lo que ocurrió durante el último año y medio del gobierno de Xiomara Castro.
En la actualidad, las propias autoridades del gobierno de Nasry Asfura, han reconocido públicamente una alarmante situación en torno a la vigencia de estas estructuras criminales:
“… no hay una tan sola banda de estas criminales o cartel que esté solo, no de hoy, desde hace mucho tiempo, están vinculados a los carteles internacionales, así que esta lucha, no crean ustedes que es contra una banda criminal local; no hay un tan solo de esos carteles que opere solo en el país”, dijo Ramiro Muñoz, director de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) a la prensa local.
Esas declaraciones, emitidas en el marco de una conferencia de prensa en la que se dieron a conocer los resultados del denominado “megaoperativo antidrogas” ejecutado a nivel nacional, resultan preocupantes[14]. Muñoz insistió en brindar otras respuestas alarmantes a la prensa nacional:
“…no hay ni una banda nacional, son bandas que operan en el país apoyadas por carteles extranjeros y apoyados, en muchas ocasiones, por funcionarios”.
El recién nombrado director de la DLCN reconoció que las mafias en Honduras siguen intactas, “haciendo todo de la misma manera”, y que el departamento de Gracias a Dios sigue siendo el punto de entrada a la narcoactividad en Honduras. También reconoció una perniciosa expansión y fortalecimiento del narcotráfico en departamentos como El Paraíso, Olancho, Cortés, Atlántida, Yoro, Colón, Olancho. Y aunque no mencionó nombres de las estructuras criminales que estarían operando en la actualidad en el país, ni la cantidad de esos grupos de narcotraficantes dominando el territorio nacional, en medio de su discurso lanzó una interrogante que dejó una estela de preocupación mayor en el contexto:
¿Dónde no se está utilizando para el narcotráfico el territorio nacional?
Las declaraciones de Ramiro Muñoz no son solo un diagnóstico de la situación del país, sino una confesión estatal que valida la herencia del gobierno anterior. Pero, además, constituyen la aceptación oficial del fracaso del Estado de Honduras en el desmantelamiento de las estructuras criminales. Al reconocer que no hay una sola “banda” que opere sola y que el territorio hondureño está prácticamente a merced de la narcoactividad, las autoridades del gobierno de Asfura están confirmando que la supuesta calma de la administración Castro fue, en realidad, un periodo de incubación y expansión transnacional.
La interrogante lanzada por Muñoz ¿Dónde no se está utilizando para el narcotráfico el territorio nacional?, deja al descubierto una realidad abrumadora: en Honduras el crimen organizado no sólo ha mutado, sino que ha llegado a una profundidad tal que es difícil hacer una distinción en los dos protagonistas del binomio funcionario – criminal.
A manera de reflexiones:
- El repunte de la violencia que experimenta Honduras es la consecuencia de la “adaptación” permitida por el gobierno de Xiomara Castro. Según los expertos, se trató de una coexistencia táctica que se gestó para evitar una feroz persecución que hoy se rompe, quizás en espera de una especie de renegociación silenciosa entre los grupos criminales y el gobierno de Nasry Asfura.
- El repunte de la violencia en el inicio de la administración Asfura también sugiere el colapso de una pax mafiosa que imperó durante el periodo anterior. Lo que para el gobierno de Castro significó “una reducción de la criminalidad”, en realidad se trató de un periodo de consolidación territorial y baja visibilidad criminal que hoy se transforma en una ofensiva abierta para renegociar las condiciones de operación frente a un nuevo gobierno.
- El reconocimiento de la consolidación y expansión de la narcoactividad, por parte de las propias autoridades, evidencia que en este escenario el repunte de violencia no es una crisis pasajera de inicio de gobierno, sino el síntoma de una soberanía fragmentada, en la cual el control real del país lo tienen las mafias, con una impresionante capacidad desarrollada para cooptar instituciones ante la mirada impotente y/o coludida del poder político y empresarial.
- Honduras está transitando de un «Estado capturado» a convertirse en un «Estado desafiado» por el control del terror. Esa persistencia de la violencia extrema que dibuja el contexto en diferentes regiones del país, vuelve imperativa la urgencia de fortalecer los mecanismos de prevención en la institucionalidad encargada de la lucha frontal contra las estructuras criminales, antes que la violencia extrema, a escalas insospechadas, se vuelva una norma de vida para los hondureños.
[1] https://www.tunota.com/honduras-hoy/audio-extorsionadores-transportistas-cortes-2026-03-17
[2] https://derechosdelamujer.org/project/2026/
[3] https://www.laprensa.hn/sucesos/hallan-narcolaboratorio-22-mil-arbustos-coca-zona-montanosa-tocoa-honduras-OK29542158
[4] https://www.tunota.com/honduras-hoy/decomiso-mega-operativo-gracias-a-dios-el-paraiso-2026-03-17
[5] https://www.vtv.com.hn/noticia/honduras-registra-cinco-masacres-en-72-dias-con-20-muertos/
[6] https://www.laprensa.hn/honduras/congreso-seguridad-buscan-declarar-terroristas-grupos-criminales-CL29777207
[7] https://cespad.org.hn/wp-content/uploads/2023/10/Monitoreo-Defensa-5-WEB_compressed.pdf
[8] https://www.refworld.org/themes/custom/unhcr_rw/pdf-js/viewer.html?file=https%3A%2F%2Fwww.refworld.org%2Fsites%2Fdefault%2Ffiles%2F2024-10%2F14662.pdf
[9] https://insightcrime.org/es/noticias/extorsion-desenfrenada-honduras-desencadena-estado-excepcion/
[10] La violencia ha disminuido durante el mandato de Xiomara Castro, pero ¿ha mejorado la seguridad en Honduras? https://acleddata.com/es/report/la-violencia-ha-disminuido-durante-el-mandato-de-xiomara-castro-pero-ha-mejorado-la
[11] https://www.youtube.com/watch?v=DQs_dNXf5-U Cultivos de coca invaden las montañas de Honduras: así se ven las plantaciones y laboratorios, Univision, Claudia Mendoza.
[12] https://latinus.us/portada/2023/12/8/pax-mafiosa-la-onu-atribuye-caida-de-10-de-los-homicidios-en-mexico-en-2022-al-control-hegemonico-del-crimen-organizado-103036.html
[13] https://www.oas.org/es/cidh/decisiones/pdf/2026/res-1-26.pdf
[14] https://tnh.gob.hn/gobierno/megaoperativo-antidrogas-deja-decomisos-millonarios-y-nueve-capturados-en-honduras/