Escrito por Aimée Cárcamo Aleyda Suyapa Álvarez se encuentra en la larga lista de mujeres que han sido violentadas en su ejercicio de participación política en Honduras. Ella participó en las elecciones de 2021 como candidata a diputada por el departamento de Choluteca, en las filas del partido Unificación Democrática (UD). En la rifa para definir la ubicación de los candidatos y candidatas de su partido quedó en la primera casilla, pero sus compañeros decidieron colocaron a un hombre y a ella la dejaron en segundo lugar. Aleyda, quien es maestra de educación primaria, no logró convertirse en diputada en ese entonces, pero no desiste de su objetivo. En el 2025 participará nuevamente en la contienda electoral. “En Choluteca, en la historia, nomás recuerdo 3 mujeres diputadas que han llegado hasta allí”, dice, mientras cuestiona las diferentes manifestaciones de violencia por parte de los hombres, que enfrentan las mujeres que deciden incursionar en política. Ese hecho no es un caso aislado. Aleyda tiene muy claro que estas situaciones que enfrentan las mujeres tienen su cimiento en el patriarcado que impera dentro de los partidos políticos y que, incluso, se expresa de forma verbal en las reuniones partidarias en las que se defiende el “derecho” para que los hombres accedan a primeros lugares, mientras a las mujeres se les deja relegadas, a las “segundas opciones”. Mientras, “la violencia política sucede de forma muy silenciosa, pero muchas mujeres no lo admiten para encajar en sus partidos”, dice sobre el tema la precandidata a diputada por Francisco Morazán, Ana Lizeth Méndez, del Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH). Y “una manifestación de esa violencia es omitiendo la participación de la mujer dentro de las mismas instituciones políticas”, afirma. Estas y otras situaciones relacionadas con diversos tipos de violencia enfrentan las mujeres que deciden incursionar en política en Honduras, tal como cita el informe “Violencia Política Contra las Mujeres: Un Desafío Global”, de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el que establece que al menos el 80 por ciento de las mujeres políticas en el mundo ha experimentado algún tipo de violencia o acoso durante su carrera política. Otro estudio, realizado por IDEA Internacional, indica que alrededor del 75% de las mujeres políticas han experimentado algún tipo de violencia o acoso, incluyendo amenazas, abuso en línea y ataques sexuales, mientras que el informe «Violencia Política Contra las Mujeres en América Latina y el Caribe» elaborado por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, destaca que el 52% de las mujeres políticas en la región han sufrido algún tipo de violencia o acoso político. Aleyda Suyapa Álvarez aspira a convertirse en diputada por el departamento de Choluteca, en el partido Unificación Democrática (UD). El informe de julio de 2021 de ONU Mujeres, «Prevenir la violencia contra las mujeres en la política», aporta otros elementos, como que “la violencia afecta negativamente la participación política de las mujeres, generando miedo, limitando su libertad de expresión y obstaculizando su capacidad para ejercer cargos públicos”, lo que socava la democracia. Una ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia política contra las mujeres Recientemente, la Comisión de Equidad de Género del Congreso Nacional dictaminó a favor de dos proyectos de ley cuyo fin es el de coadyuvar a la participación equitativa y el ejercicio pleno y libre de los derechos políticos de las mujeres hondureñas. El primero es el proyecto presentado por el Consejo Nacional Electoral (NCE), “Reforma por adición a la Ley Electoral de Honduras, del Título para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Política contra las Mujeres”. La segunda es una iniciativa de las congresistas Fátima Mena y Johana Bermúdez, intitulada “Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en la Vida Política en Honduras”. En ambos proyectos se plantea abordar de manera integral la promoción y aprobación de disposiciones con el propósito de prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en la vida política. Asimismo, asegurar que las mujeres ejerzan plenamente sus derechos políticos y participen en igualdad de condiciones en todos los ámbitos y roles de la vida política y pública, particularmente en los cargos de gobierno. Ambos proyectos plantean respuestas a una problemática que desestimula la participación de las mujeres en procesos de elección popular e impacta, por ende, en la democracia. “No se puede hablar de democracia en un país en el cual la mitad de la población está excluida (…),la mitad de la población no tiene la posibilidad de externar sus demandas o su posicionamiento político sin tener una reacción de violencia”, reflexionó la diputada Silvia Ayala, integrante de la Comisión de Género del Congreso Nacional, en un evento organizado por el Foro de Mujeres Políticas, una organización que forma parte del Consorcio de Mujeres Unidas por Honduras (COMUNH), espacio al que también pertenecen el Centro de Estudios de la Mujer -Honduras (CEM-H) y el Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD). Desde COMUNH, estas organizaciones promueven la urgencia de aprobar esta Ley, porque afirman que la violencia política es uno de los principales obstáculos que enfrentan las mujeres que participan en política. “La violencia política desestimula y en muchos casos anula el ejercicio de participación política de las mujeres”, sostiene Dulce Davis, del Cespad. Agrega que “en materia de derechos políticos erradicar la violencia política contra las mujeres debe ser una de las principales apuestas, pues ya diversos estudios demuestran que la violencia política en razón de género es una de las principales causas por la que las mujeres no participan en política o abandonan su carrera política”. El proyecto de una ley de violencia política contra las mujeres ya había sido presentado en otras legislaturas, pero no había llegado a dictamen, recordó Ayala, quien también comentó que inicialmente se esperaba que la normativa fuera aprobada el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Ayala trajo a colación que, “el propio 8 de marzo decía un diputado… ¿y por qué les tenemos que aprobar una ley especial (a las