Con dos intervenciones artísticas: “La Mariposa” y “Tejiendo Voces”, el Centro de Estudio para la Democracia (CESPAD), junto a las organizaciones que lideran el proyecto “Nosotras Construyendo Democracia, Ciudadanía Activa de las Mujeres en Honduras”, llevó a cabo una acción que busca resignificar la lucha histórica de las mujeres. Esta iniciativa convierte el arte en una narrativa de exigencia política, y se realizó en conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres.

El desafío estratégico de la jornada es que los medios comprendan y reflejen la profundidad las dos intervenciones artísticas centrales:

El arte como agencia política: la mariposa y el 54%

El performance “La Mariposa” traslada la autonomía y los sueños de las mujeres a la calle. La figura de la mariposa no es un símbolo de fragilidad, sino de dignidad. Aunque el verdugo, una encarnación de la violencia patriarcal, intenta rasgar sus alas, otras mujeres se reúnen para bordar los pedazos rotos en un acto de sanación colectiva y sororidad.

Tejiendo voces: de la memoria a la demanda

El poema performático “Tejiendo Voces” traduce la memoria colectiva en una red de resistencia. Las intérpretes inician enredadas en hilos rojos que simbolizan el silencio y la opresión. Sin embargo, al nombrar los nombres de las mujeres que están ausentes debido a la violencia, los hilos se tensan y se levantan en alto como redes de denuncia.

«Cada nudo y cada hilo es el nombre de una mujer asesinada de una hermana, madre, hija que falta. La memoria es nuestro motor político para exigir que la violencia cese de forma definitiva”, dijo Dulce Davis, del CESPAD.  Al final, los hilos se entrelazan en círculo, demostrando que la sororidad es nuestra estrategia para construir la esperanza y el futuro».

El CESPAD reitera que la cobertura de esta movilización debe priorizar la fuerza y las demandas de las mujeres, asegurando que el mensaje sea claro: la lucha por la dignidad no se rinde, y la ciudadanía activa es la base para fortalecer la democracia en Honduras.

Las mujeres complementaron su inusual movilización, con dos elementos simbólicos: un ataúd simbólico que visibiliza las vidas y sueños truncados por los feminicidios. Este acto no fue un lamento, sino la urgencia que clama por justicia efectiva y el fin de la impunidad. Mientras, las letras corpóreas del “54%” es la representación del padrón electoral simbolizado por mujeres.

«La violencia política no solo nos golpea, intenta sacarnos de la toma de decisiones”, acoto Davis.

Las organizaciones se movilizaron desde el bulevar Morazán en Tegucigalpa, hasta el Ministerio Público, institución estatal ante la que exhibieron sus demandas. Durante todo el trayecto, las mujeres caminaron llenando de mensajes un mural participativo y exhortativo a través de la pregunta: ¿cómo imaginas una vida libre de violencia?

Las mujeres realizaron estas acciones con arte, resignificando la lucha histórica de las mujeres el 25 de noviembre, día en el que culminaron los 16 días de activismo.